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El director Samuel Kishi nos cuenta en Los lobos la historia de Leo y Max, dos niños que emigran de México a Estado Unidos acompañados de su madre Lucía quienes se van buscando mejorar su vida. Llegan a un lugar en el que no hablan el idioma, donde todas las palabras que escuchan se convierten en sonidos sin ningún sentido, donde los sentimientos y las acciones tienen el efecto para crear vínculos cuando los idiomas son una limitante. 

Lucía deja su voz en una grabadora con las reglas que los niños tienen que seguir mientras ella está fuera de casa y van desde “no pisar la alfombra con zapatos”, “no salir de la casa” hasta “abrazarse después de una pelea”. Cada una de las instrucciones que van a mantener las cosas en calma mientras vuelve para darle a sus hijos lo que gana día a día. Aunque el papel de Lucía —interpretado por Martha Reyes— es muy complejo pues viene escapando de una relación con violencia y tiene la presión de sobrevivir con sus hijos, son ellos quienes llevan el peso de la historia. 

Kishi nos deja a ver a un Leonardo y Maximiliano Nájar —quienes también son hermanos fuera de la ficción— en un entorno que entienden como suyo, en una realidad donde no son retratados en la cámara como personas incompletas ellos mantienen la complejidad de cualquier persona adulta. Aunque tienen un entendimiento de la vida distinto al de Lucía, pero no por eso tienen una opinión menos válida. La actuación de los hermanos Nájar Márquez nos muestran el talento que tienen para la actuación podemos notar que tienen una facilidad para llevar las situaciones expuestas de una forma natural. 

Aunque bien la película se ha presentado en distintos festivales —donde ha sido premiada a nivel nacional e internacional—, su próximo estreno en las salas comerciales nos hace verlas desde una arista distinta —después de haber pasado un 2020 donde al igual que los protagonistas nuestra principal regla era no salir— ahora podemos tener una empatía por el encierro y la velocidad en la que percibimos el tiempo, dándonos cuenta que en ocasiones se puede sentir eterno mientras vemos por la ventana y prestamos más atención a cada pequeño detalle del sonido que existe en nuestros a nuestro alrededor.  

Los lobos, está mostrando una parte de la migración de los mexicanos, como lo hace Minari —Película nominada al Oscar— con la comunidad asiática, en ambos casos son los sueños y las esperanzas de mejorar lo que empuja a la familia para superar cada uno de los obstáculos que les pone aquel país donde tantas nacionalidades conviven. En este filme la relación que nace con los señores Chang hace que valoremos la importancia de tener una apertura hacía los distintas culturas, pues más allá de las diferencias con el habla las acciones crean un lazo cercano con los protagonistas. 

Una buena forma de regresar al cine es viendo esta cinta que tiene el respaldo de premios como el de mejor película para el Festival Internacional de Cine de Guanajuato y el premio a mejor película del gran jurado internacional en el Festival Internacional de Cine de Berlín, así que te invitamos a acudir al cine de tu preferencia a partir del 10 de junio para que conozcas a esta manada. 

   
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