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Ella se queda y él se va. Ella está y no; parece ausente, aunque la vemos ahí sentada a contraluz; aunque se escuche su voz y el sonido del encendedor; aunque veamos su cabello y su cigarro encendido en mano, aun así, parece ausente. Él regresa con la intención de partir, de llevarse junto a él algo que le pertenece, mejor dicho, que les pertenece a ambos, no algo, alguien; alguien que crece entre secretos, gatos que escalan edificios, alcohol, libros, mitos y con una forma bastante peculiar para rezar en las noches.

La fractura de un amor necesita tiempo para curar, si queda abierta va quebrando cada parte hasta llegar al alma, cegando por completo la razón. ¿Cómo sana el abandono, el ego, el rencor o la locura?; El paraíso de la invención dramaturgia de Isabela Coppel, es una historia en donde las consecuencias de las heridas que siguen latentes quedan expuestas, heridas que trascienden y se acumulan en otras personas, por más que se oculten para enterrarlas en el pasado, se develan entre telones y butacas, la verdad deslumbra a la par de los reflectores que apuntan al escenario, las luces recorren cada rincón del teatro que, en ocasiones, quedan ocultas para el público pero, en esta ocasión, bajo la dirección de Lorena Maza, quedan al descubierto junto a la verdad de los personajes. 

Las letras ajenas, las aventuras entre páginas y la imaginación, permiten a la más joven de la obra, dar el salto a la ficción para evadir la realidad que ella misma refiere como un juego. Su comprensión de la situación es subestimada por su corta edad. “A veces quisiera que me dijera qué le pasa, a veces preferiría no saberlo nunca”, confiesa la aventurera de calcetas de colores ante el juez refiriéndose a la perdición en la que ella ve a su madre, “es un juego, sólo es material para escribir” dice de su padre tras pelea que emprenden por su custodia. Puede que sea locura o puede que, simplemente sea lo suficientemente capaz para unir las piezas sueltas manifestadas en los gritos y enfrentamientos que rondan en su hogar, por eso ella tiene uno propio, o varios, ella crea su paraíso.

Quedan al descubierto confesiones declaradas bajo la presión de la desesperación. El desahogo trae consecuencias para una familia entera, la sorpresa aguarda a los personajes que quedan atrapados y a los que tienen que partir sin nada más que lo esencial, con tal de no ser arrastrados hacia el vacío disfrazado de pasión y anhelos desgastados. Cuando las palabras se decretan hay que juzgar la veracidad con que son dichas para tomar decisiones. Queda claro que hay heridas tan profundas que ni uno mismo se puede encontrar justificación y sólo queda asumir lo que se construyó. 

Pablo Bracho, Luis Miguel Lombana, Marina de Tavira, Catalina Zavala, Alfonso Herrera, Regina Blandón y Miguel Jiménez, actúan en un formato poco común, que recupera la esencia de lo que se ausenta en la actualidad, pero que se hace presente en una transmisión, en los que Talipot Studio en coproducción con MIO PROJECTS dieron vida al proyecto. 

Teatrix, mx.teatrix.com, es la plataforma por la que El paraíso de la invención tiene su espacio para su estreno el próximo 27 de noviembre y dos únicas fechas más el 28 y 29 de noviembre de 2020, las dudas en torno a nombrar lo que vemos se desvanecen al quedar atrapado en la historia. 

   
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