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“La salida de emergencia está siempre a la mano y me resulta sencillo saltar al vacío cuando algo no me convence, emprendo el escape a la menor provocación”, así es como Verónica se presenta en el escenario después de dar la bienvenida al público y con ello la tercera llamada. Esta es la historia sobre una persona que ha aprendido a vivir con un vacío después de las múltiples despedidas por las que ha tenido que pasar, nos plantea cómo es que en cada relación que se rompe—familiar o de pareja—se crea una laguna en nuestro ser con la que tenemos que coexistir.

Conjunto vacío está basado en el libro—homónimo—de la escritora mexicana Verónica Gerber publicado en el año 2015 donde narra la historia de un personaje que no solo comparte su nombre, también su profesión—artista visual—.Verónica es la hija de una pareja que tuvo que abandonar su país natal —Argentina— para refugiarse en la Ciudad de México, pero después de algunos años aquí su madre comienza a revivir el pánico de una dictadura y decide que en su casa las cosas se mantendrán intactas, como si nadie habitara el espacio donde crecían sus dos hijos.

Pero la trama trata acerca de cómo la protagonista se relaciona con sus parejas a partir de las carencias que dejó la ausencia de su madre, repitiendo un patrón en el que el abandono provoca algo más similar al placer que al dolor. En esta producción vemos a dos actrices en el papel de Verónica, Tania Noriega y Belén Chávez quienes desdoblan la personalidad de la protagonista dotándola de elementos particulares para cada situación, mostrando como existe una complejidad en la manera de relacionarse que pueden parecer dos personas completamente distintas.

La actuación de Noriega y Chávez funciona como un mecanismo bien programado para que el resto de los elementos —incluido el texto— luzcan durante la puesta en escena, como esos momentos en que las actrices dirigen al músico en vivo para marcar los tiempos dentro de la escena, al igual que el uso de una grabación de sus propias voces que se convierten en un loop hipnotizante para los espectadores.  En libro de Gebrer los diagramas de Venn explican las relaciones que existen entre los personajes y en la obra se representan a través de acrílicos con la inicial del personaje creando un espacio lleno de diagramas que colocan en un pizarrón.

Este pizarrón de acrílico compone parte de la escenografía que la complementa una mesa de trabajo hecha de madera y un piso cubierto de plástico dando como resultado un lugar parecido a un taller de artes plásticas que armoniza con la profesión de la protagonista. El vestuario termina por encajar de manera perfecta con este mismo ambiente pues ambas usan un overol, el de Tania es de trabajo, mientras que el de Belén es de pechera y aunque las dos usan una prenda con el mismo nombre —como el personaje— son los detalles lo que hace que se puedan diferenciar uno del otro. 

La dirección de Cristian Magaloni funciona pues retoma los elementos relevantes de la novela y los lleva a la escena de formas muy creativa además de sumar el elemento auditivo con la música en vivo, los efectos de ASMR así como el uso de las voces de las actrices como un ruido blanco que conviene a la escena. La suma de esto da como resultado que los espectadores presentes en la sala se mostraran atentos al desarrollo de la historia que nos trae a escena la compañía Caracoles Teatro
Conjunto Vacío se estará presentando en el Teatro La Capilla de manera presencial y también podrás verla de manera virtual el día miércoles 14 y 21 de julio a las 20:00 horas. Te sugerimos revisar sus redes sociales para saber como puedes adquirir tus boletos.

   
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