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La oscuridad cede ante los destellos de unas luces cálidas que descubren un departamento inusual. Un sillón de rojo terciopelo, un par de asientos similares a los del transporte público y cajas, decenas de cajas cuidadosamente apiladas componen el hogar de Verania y Mariano, un matrimonio «perfecto» que espera con ansias la llegada de su invitado. El Foro Shakespeare reabre sus puertas para alejar al público de la realidad monótona e imbuirlo en un pequeño, y aparentemente, acogedor departamento que será el escenario de la puesta en escena Bienvenido a Casa. 

Foto: José Luis Gutiérrez

La trama se desarrolla en el interior del departamento de Verania y Mariano, una joven pareja que está emocionada por celebrar la pre-inauguración de su hogar. La pareja espera la llegada de su mejor amigo con un silencio sepulcral que se rompe con un leve golpeteo en la puerta de entrada, señal que indica a los anfitriones el momento de reír y mantener una perpetua sonrisa. Fernando entra al departamento e inmediatamente es agobiado por las muestras de afecto de sus amigos que asfixian al invitado con su intensa amabilidad.

Tras un intenso recibimiento Fernando consigue tomar asiento, un par de bocanadas de aire e iniciar una conversación con sus amigos. Lo que inicia con una plática amena y banal entre unos amigos que celebran un evento cotidiano, se trastorna en un juicio acusatorio con tintes violentos y ataques directos a un Fernando que intentará escapar del ambiente amable y nocivo que sus amigos han preparado para la ocasión. 

Bienvenido a casa es una farsa que representa perfectamente el papel que juega la intransigente sociedad en la construcción de sus individuos y las técnicas de aleccionamiento de las que se sirve para cumplir su objetivo: la perfección, partiendo, claro está, de su propio concepto de perfección. 

Foto: José Luis Gutiérrez

Los personajes de Verania y Mariano son una puntual crítica a aquel matrimonio ideal que es inculcado en la mente colectiva desde las primeras etapas de la vida. Sus roles están definidos y aceptados. Ella es la feliz ama de casa que limpia, cocina, sonríe, otorga hijos y fornica a placer de su marido, quien es el exitoso hombre que lleva el dinero a la casa, viaja y consiente a su mujer. Su hijo, es un producto más de ese matrimonio prefabricado por la sociedad. El niño no aparece en escena, reforzando así la idea de que es la consecuencia directa de un pacto social y no el deseo de dos enamorados. 

Fernando representa al individuo con pensamientos e ideas propias que contrastan con el arcaico sistema establecido por una sociedad que quiere controlarlo todo y decidir el modo de vida de aquellos que pertenecen a ella. Este personaje se ve minimizado, silenciado y ridiculizado cuando decide exponer su propio pensamiento. Está expuesto ante una ideología hegemónica que decide qué está bien y qué está mal. Los intentos de este individuo por conservar su ser son infructuosos ante la mirada inquisitiva de una sociedad que no está dispuesta a ceder ni un palmo de terreno. 

John German dirige esta obra con un buen ritmo y haciendo cabal uso de los pocos recursos con los que cuenta. Un sillón rojo funge como silla acusatoria desde donde la pareja se apodera del papel de juez intransigente y determina qué es correcto y qué incorrecto. Distintos objetos de consumos banales simbolizan los tesoros y riquezas vacuas que ofrece la sociedad a cambio de una ciega obediencia. 

El diseño de personajes es idóneo para esta obra. El matrimonio está construido con base en la familia perfecta que ensalzaban los norteamericanos en plena guerra fría. La sonrisa forzada, los colores alegres que porta la mujer, el enfermizo fetichismo hacia productos innecesarios y el egoísmo propio de una sociedad insensible, son los elementos que caracterizan a esta pareja que buscará ser el eje rector en la vida de su mejor amigo. 

Foto: José Luis Gutiérrez

Los trazos de los actores Paula Serrano, Arnaud Edeline y Manuel Fajardo juegan un rol trascendental en la obra, pues marcan el nivel de agobio que padece Fernando y que se incrementa conforme la obra avanza. La distancia entre los personajes es mínima cuando el discurso de la pareja se vuelve más directo y esta distancia se amplía cuando Fernando lucha por mantener su ideología vigente a pesar del agobio físico y verbal que padece.

Bienvenido a casa es una excelente manera de recibir nuevamente al público en un recinto teatral tan icónico como lo es el Foro Shakespeare. Esta obra se presentará del 20 de marzo al 08 de mayo del 2021. Los viernes se exhibirá en streaming y los sábados en el Foro Shakespeare.

Foto: José Luis Gutiérrez
   
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