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Sería alocado pensar que el cine de Paul Verhoeven pretende retratar contextos e historias fieles a la realidad, cuando simplemente busca exhaustivamente provocar al espectador y otros tantos, por medio de imágenes grotescas y discursos incómodos. Su más reciente filme, “Benedetta” tiene la encomienda de mofarse de la contrariedad de discursos de la religión y hace que la experiencia tenga un sabor ácido.

La cinta está basada en el libro “Immodest Acts: The Life of a Lesbian Nun in Renaissance Italy” de Judith C. Brown y aborda a Benedetta Carlini, una monja que llega al convento de Pescia, en la Toscana. Al principio ella cree y asegura que es capaz de conceder milagros debido a su relación con Dios, sin embargo, después de reveladores secretos comienza a cuestionarse sobre su fe, la iglesia como institución, su sexualidad y su deber ser. 

Con los años y los filmes, va desapareciendo el Verhoeven que entregó “Robocop” y “El Vengador del Futuro”, y se vislumbra más un director que le gusta regodearse en un hábitat más honesto e inmersivo como en lo hecho en “Elle: Abuso y Seducción”, “Showgirls” y “Bajos instintos”. Un cine que no busca entretener y gustar, sino incomodar, ser irreverente y provocar sensaciones atípicas en el espectador. En su nuevo filme, el director toca temas estigmatizados y considerados tabúes por la misma iglesia y no le teme rivalizar a la moral de cristal de esta institución.

A través de desnudos explícitos, diálogos altisonantes y escenas que ahondan en la sexualidad y la rebeldía de sus personajes femeninos, la película encuentra sus mejores momentos y no únicamente por la morbosidad que esto puede causar, sino por la dureza con la que, en manos de palabras y acciones, se mofa de los ideales incongruentes y constantemente rotos que la iglesia busca predicar.

La religiosidad se enfrenta contra los deseos de los cuerpos, los cuales buscan expresarse a nivel físico y cognitivo. Los milagros y la visión divina se resquebrajan frente a la toma de consciencia y la locura del ser. Si bien, en la colocación de la cámara se pueden ver las aficiones del director, la realidad es que las utiliza en favor de sus satíricos mensajes. 

Por momentos no se logra entender del todo qué se está viendo. Secuencias que van de lo burdo y lo absurdo al drama incontrolado que roza con el suspenso y el terror. Para nada ese es un problema, más bien es un intento por retratar en poco tiempo, los matices que una institución mantiene en su gente y sus lugares. 

“Benedetta” es un producto que recalcitra en los espacios más profundos. Sin duda no se puede tomar tan enserio, pues al final el director hiperboliza todo su producto, pero no por ello sus discursos y sus imágenes no tienen validez, al contrario, provocan una forma de pensamiento inusual.  

“Benedetta” tuvo su estreno en Cannes 2021 y ya se encuentra disponibles en cines de México gracias a Tulip Pictures.

   
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