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Andrew Traucki regresa a las salas con una cinta de terror ambientada en un terreno que domina: el agua. Después de traernos cintas como Agua Sangrienta (2007) y el Arrecife (2010) el director australiano presenta Amenaza bajo el agua (Black Water: Abyss), en la que un grupo de jóvenes intentará salir con vida de una cueva inhóspita custodiada por un territorial cocodrilo que busca asesinarlos.

Fiel a su estilo, Andrew Traucki hace gala del dominio que tiene para manejar el suspenso y presenta una historia llena de tensión con tintes claustrofóbicos, en la que los personajes tienen que luchar por cada palmo de tierra que les proporciona algo de esperanza para sobrevivir. El instinto de supervivencia del ser humano se pone a prueba y llega a límites inesperados en un intento por derrotar a un ser que domina su espacio y está al acecho.

La historia comienza con un grupo de cinco amigos que se adentran en una cueva desconocida con el fin de ser los primeros en recorrerla. La belleza del lugar es opacada por una tormenta que inunda el lugar y les impide salir. El grupo decide esperar a que el agua se drene para poder salir, hasta que uno de ellos es atacado por un cocodrilo, es ahí cuando se percatan de que tienen que buscar una salida antes de que la cueva se inunde y sean presa fácil para el cocodrilo que los vigila bajo el agua.

Un par de linternas, un limitado botiquín médico, un cuchillo y el instinto de supervivencia son las herramientas con las que cuentan el grupo de amigos para protegerse del monstruo marino que amenaza con liquidarlos. El tiempo, el nivel del agua lentamente subiendo y lo inhóspito del lugar, además del cocodrilo, son los elementos que dotan a la trama de gran suspenso y mantiene en vilo a la audiencia durante toda la película.

Si bien el desarrollo de las subtramas que maneja la cinta es débil y llega a tonos melodramáticos que rompen el ritmo de la trama, las constantes situaciones a las que se enfrentan los personajes, tanto individual como grupalmente, opacan este error de guion y permiten que la historia avance. Andrew Traucki hace muy buen uso del limitado espacio con el que cuenta y logra presentar una gama rica de situaciones llenas de suspenso y toques de terror que impactan en el espectador.

Debido a que la película se desarrolla con base en situaciones que exponen a los personajes al extremos de sus miedos y capacidades, el clímax de la película no se diferencia del tono de las acciones presentadas durante la trama y generan un desazón por la falta de impacto que posee. Hay algunas situaciones gratuitas ilógicas, cuyo único fin es poner en peligro a los personajes, esto le resta méritos a una cinta que no por ello deja de ser emocionante e impactante.

Si bien Amenaza bajo el agua podría parecer una película de terror genérica derivada de la icónica Tiburón de Spielberg, no se puede obviar el trasfondo que maneja. Y es que en lo que podría parecer una trama simple, se oculta un tema vigente en la sociedad: la invasión de la vida silvestre en que incurre el ser humano, con su inherente destrucción.

Desde este ángulo los personajes humanos fungen como intrusos en el hogar de un ser territorial que está dispuesto a defender su hogar. La supuesta superioridad del ser humano se cuestiona en esta cinta y evidencia lo pequeño que es el ser ante la fuerza de la naturaleza. Amenaza bajo el agua es una película que cumple su función: entretener. No existe complejidad en la trama, los personajes se delinean rápidamente y las situaciones de terror y tensión ofrecen al espectador estímulos constantes que lo hacen implicarse en la película.

   
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