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Para la generación que creció y sigue creciendo con Tiktok, Snapchat e Instagram, resulta casi imposible comprender en su totalidad la revolución que significó Facebook para el mundo digital. Afortunadamente, el maestro David Fincher inmortalizó dicha revolución en su multipremiada The social network

La red social (The social network) es una película estadounidense de 2010, dirigida por David Fincher, escrita por Aaron Sorkin, basada en el libro The accidental billionaires de Ben Mezrich y protagonizada por Jesse Eisenberg, Andrew Garfield, Justin Timberlake y Rashida Jones. La película cuenta la historia de Mark Zuckerberg, un joven retraído que termina por construir uno de los imperios digitales más grandes, al mismo tiempo que se convierte en el multimillonario más joven del mundo. Aunque claro, no puedes tener 500 millones de amigos sin ganarte algunos enemigos. 

Después de la delicada e íntima reflexión sobre la vida que significó The curious case of Benjamin Button (2008), película que merece su propio texto, David Fincher aún no estaba del todo listo para volver al oscuro y cínico mundo en el que habitan sus filmes, por lo que, fiel a su gusto por realizar adaptaciones, escogió un proyecto en un punto medio; la dramatización del libro de cuenta la historia de cómo Zuckerberg construyó su reino virtual, con los (figurativos) cadáveres en el armario que eso representa. 

Aaron Sorkin fue el elegido para realizar el guión, y después de trabajos como A few good men (1992, Dir. Rob Reiner) y Charlie Wilson’s war (2007, Dir. Mike Nichols), todo Hollywood quería ponerle manos encima al proyecto, pero con una película tan fuertemente basada en los diálogos, interacciones y reacciones, era un trabajo que poquísimos realizadores podrían haber ejecutado, aunque es muy probable que Fincher fuera el único capaz de capturar el rayo en una botella, tal como sucedió. 

Los personajes históricos siempre son difíciles de escribir, pero el caso de Mark Zuckerberg parece especialmente complejo, por lo que Sorkin utiliza el sobresaliente recurso de las terceras personas. Cuando analizamos la película, podemos percatarnos de que en realidad nunca conocemos por completo a “Zuck” y mucho menos de su propia voz, siempre son sus enemigos o antiguos amigos quienes nos cuentan su historia por medio de demandas, dejando a la audiencia espacio suficiente para crear su propia opinión del personaje, sobre qué tanto es real, qué tanto es ficción, que tanto es villanía y qué tanto fueron errores humanos. 

Para un personaje tan complejo como el que se acaba de plantear, no había mucho campo de opción para seleccionar al actor principal. Debía ser Jesse Eisenberg, guiado a la perfección por “Finch”, quien interpretara el papel. Los sutiles aunque evidentes tics faciales que hoy lo caracterizan, así como su constante mirada perdida, le otorgan al protagonista las capas de complejidad necesarias para sostener una película de 2 horas. 

Con la complejidad temática que se menciona, y al tratarse de su tercer producción grabada enteramente de manera digital, Fincher debía encontrar el aspecto adecuado que perpetuara su look insignia, al mismo tiempo que encontraba los colores correctos para la historia. Estos dos trabajos fueron logrados a la perfección por la fotografía Jeff Cronenweth, quien utiliza sutilmente los icónicos colores azulados de Facebook para transmitir el distanciamiento de nuestro personaje principal, al igual que los altos contrastes de iluminación que caracterizan la filmografía del director de Se7en (1995). 

El largometraje no cuenta con persecuciones, batallas cuerpo a cuerpo, explosiones o siquiera con carreras contra reloj. Todo el guión se desarrolla a través de largos diálogos, mismos que hubieran sido desastrosos en manos del cineasta incorrecto, pero para fortuna de todos, el director de Fight Club (1999) utilizó sus más de 15 años de experiencia para encontrar infinitas formas de mantener a la audiencia enganchada e interesada en cada palabra en pantalla, siendo el audio una de sus mayores herramientas.

David Fincher es conocido por ser un perfeccionista en todo el sentido de la palabra, y por supuesto, el audio de sus películas no podía ser la excepción. No obstante, La red social parece elevar este recurso a un nuevo nivel, incluso para los estándares del realizador estadounidense. Haciendo uso de cada pequeño murmullo, el cineasta utilizó el sonido ambiental para crear una atmósfera sonora envolvente que forza a la audiencia a estar pendiente de cada línea, así como de su entonación. 

Por si eso fuera poco, Trent Reznor y Atticus Ross ejecutan una sencilla pero emotiva banda sonora, que utiliza sólo un par de escuetas notas de piano como su leitmotiv, que reflejan la soledad, vacío y frialdad de nuestro personaje principal, pero que a lo largo de la historia, adquieren diferentes matices, llegando hasta interpretaciones desenfrenadas. 

Han pasado 10 años desde que estrenó de The social network y ganó 122 premios internacionales de los cuales 30 fueron por mejor guión. Muchas cosas pudieron salir mal y convertirla en una blanda masa de diálogo donde nada pasa, pero como resultaron las cosas, se convirtió en una de las mejores películas de la primera década del milenio, al igual que en un obelisco que inmortalizó a las personalidades detrás del nacimiento de la mayor red social del mundo, así como del comienzo de una nueva era de la comunicación digital.

   
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Ricardo Reynaud

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