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Un artista que marcó varias generaciones, cuyo trabajo aún trasciende en el tiempo y el espacio. Innumerables homenajes se han hecho y no hay símbolo más reconocido que la forma roja con azul sobre el ojo; David Bowie fue un artista completo, incursionando en muchos ámbitos llegó a marcar un antes y un después en el mundo artístico. 

Sin duda uno de los íconos de la música, el cine y la moda desde los años 80 hasta nuestros días. Un personaje que desde niño mostró sus dotes para lo artístico, un músico con la capacidad de dominar varios instrumentos como el saxofón o la voz. Para muchos un genio que tuvo un impacto en los cánones de muchas disciplinas. 

Y si ya hablamos de un maestro en diferentes ámbitos, que ha trascendido por generaciones, no es irrelevante saber de sus gustos, lo que escuchaba y lo que pensaba sobre los artistas británicos, igual que él. Entonces, en 1973 llega Pin Ups, su séptimo álbum de estudio donde nos regala un compilado de canciones en su propia versión. 

Desde Pink Floyd, pasando por The Who hasta The Yardbirds, Bowie nos regala una lista de canciones grabadas ahora por él, inundando todas esas canciones con su toque personal. Un disco en el que buscaba llevar la música británica a otros lugares, cruzar fronteras y continentes enteros para que conocieran lo que en su país estaba pasando, musicalmente hablando. 

Además de ser un disco recordado por contener en su interior lo que más disfrutaba Bowie en un periodo determinado, el exterior fue una bomba también, pues en la portada de este álbum podemos encontrar a Twiggy, la supermodelo de los años 60, como un duro impacto recargada en el hombro de David. Una fotografía para la revista VOGUE UK que se convirtió en la portada del álbum. 

La fotografía fue realizada por Justin Villeneuve quien, afortunadamente tenía el poder de la foto y decidió regalarsela a Bowie para que pudiera utilizarla en su nuevo álbum. En la portada encontramos a Twiggy recargada sobre el hombro de Bowie, ambos con una especie de máscara, como si compartieran la piel el uno con el otro. El maquillaje lo realizó Pierre LaRoche, maquillista que ya venía trabajando en el rostro de David desde el anterior álbum estrenado en el mismo año Aladdin Sane. Un look que, sin duda, logró encapsular un mensaje directo al público y una fotografía que logró trascender más allá de la ya importante portada de la revista VOGUE UK. 

Sin duda David Bowie dejó un legado importante en la música, la moda y el cine; reconocido por su forma de romper estereotipos y cánones del género masculino, nos regala su música favorita agregándole su toque, su propia visión. Celebra los 47 años de este disco, que es un imperdible. 

   
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