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La tercera llamada es una invitación a no ver: la obra empieza a ciegas; dos guitarristas a un costado del escenario y un joven espera sentado frente a una mesa. Una mesa como cualquier otra, con patas y una superficie plana sobre la que se encuentran un cartón de leche, un cereal y un caimán. También es una historia con sus fracasos y sus memorias como casi todas, pero esta joven compañía promete algo más.

Después de su bien merecido triunfo en el Festival de Teatro Universitario ─evento de gran tradición teatral en México─ Vincent Company presenta en la Sala Novo su ópera prima: una interesante narración monologada que se siente cercana a su público, no solo por el íntimo espacio para el que está configurada, sino porque lo humano; aquello que es a veces evidente y otras veces insondable, es un factor que está presente en todo momento, es eso que nos habla de las búsquedas y de incómodos encuentros.

Foto: Luis Santiago

Una dramaturgia aguda que se teje con la acidez de un humor visceral; que se siente rítmica y que, a pesar de la diversidad de los temas que convergen para la transmisión del mensaje, jamás se torna confusa o lo suficientemente densa para aturdir al espectador. José Emilio Hernández es el creador de este gran texto y está a cargo de una dirección coherente con los momentos de sigilo; también con los espasmos de las diversas anécdotas que se forman esta historia.

Es en la interpretación donde Emiliano Cassigoli con su voz desde la oscuridad y una vestimenta cotidiana concede una estupenda impresión. Mantiene una actuación que se saborea verdadera, donde las palabras no son una verborrea sino una insurrección de un alma que ha sido agotada por la pérdida y la incomprensión. Este joven actor alcanza un buen nivel técnico en todos los personajes que interpreta; ─aunque en momentos, por el tamaño de la sala, el volumen de su voz sobra─, nivel que se mezcla con una construcción sólida de emociones que se entienden y sobre todo, se sienten.

Foto: Luis Santiago

Sumando a los aciertos anteriores, un elemento del que no todos los montajes gozan es de una música original en vivo de Emiliano López, Joaquín Martínez y Claudio Martínez que no embona con la historia de modo casual, sino que genuinamente construye armonía. Además, la voz de Ana Galán como aquella interlocutora necesaria para cualquier ser con capacidades comunicativas es la voz que nos recuerda que ni los monólogos, ni mucho menos la vida se camina en soledad. Porque hasta un monólogo es siempre una charla.

‘’Se trata sobre atreverse a hacer cosas. Se trata sobre encontrar algo’’. Sí. Así como Juan García Madero por las circunstancias que fueran ─venidas de la predestinación o del azar─, decide aventurarse en la búsqueda de una tal Cesárea Tinajero de la que ni siquiera tiene certeza de su existencia, Y la guerra sigue es una escapada hacia aquel lugar que puede resultar igual; que puede resultar falso; que puede resultar caótico pero que, al menos, es ya otro lugar.

Foto: Luis Santiago

Merecedores de un cálido aplauso, es satisfactorio ver el trabajo de jóvenes que no solo sueñan con el teatro, sino que se adueñan del espacio escénico y entonces HACEN teatro.

Horario: Miércoles 8PM del 7 de agosto al
Lugar: Sala Novo. Teatro La Capilla
Boletos: En taquilla y en boletopolis.com
Vincent Company Para Actores y No Actores Fracasados:
https://www.vincentcompanyparafracasados.com

   
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