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En la vida existen pocas certezas y una de ellas, de las que más pesan y se traduce en desencantos y distopías, es el cambio. Escrito indeleblemente en el ADN del cambio, se encuentra el miedo, ese ser amorfo e inefable que se apropia de mentes y cuerpos; que obliga a las personas a ver hacia un idílico pasado que nunca existió. El miedo al cambio o a las nuevas experiencias es artífice de muchos fracasos así como de sueños destrozados; a pesar de que las personas creen que el miedo que los posee es único y magnánimo, lo cierto es que es el sentimiento más democrático de todos.

#TodosSomosBrian, escrita por Maribel Carrasco y dirigida por Alan Uribe Villarruel, evidencia que el miedo al cambio y a las nuevas experiencias es lo más común que padece el ser humano. La obra relata la vida de Brian, un chico de “casi catorce años” que es objeto de bullying por lo que se refugia en su propio mundo para evadir la realidad, hasta que aparece Jocelyn “la chica nueva”, quien llega a sacudir el mundo de Brian al incitarlo a enfrentarse al nuevo estilo de vida y responsabilidad que implica llegar a los catorce años.

La obra se vale del uso de estereotipos bastante marcados de las películas juveniles estadounidenses: el niño nerd que sufre acoso escolar, la chica guapa y popular, el grandulón que molesta a todos, la abuela consejera con su peculiar voz, etc. Lejos de encapsular a la puesta en escena en una comedia de fórmula barata, el uso de estos estereotipos potencia el mensaje de la obra: que todos, en algún momento de nuestras vidas, somos acosados por el miedo, las dudas y la inseguridad, pero que la solución se encuentra al alcance de nuestras manos.

Si bien #TodosSomosBrian está dirigida a un público juvenil, es innegable que la universalidad del tema que toca traspasa las barreras de la edad y se inserta en el contexto de las vidas de personas con cualquier rango de edad. En efecto, todos somos Brian, porque el miedo al cambio, la duda a intentar algo nuevo y la desesperanza son inherentes al ser humano, pero también la potencial superación de estos problemas se encuentra en actos propios.

El uso de la narración en primera persona logra que la empatía con el protagonista sea inmediata, este tipo de narración permite que el título de la obra se vuelva realidad, el espectador se convierta en Brian, es él quien sufre sus problemas, quien duda, quien sonríe, quien teme. La simplicidad con la que toca el tema, permite que la puesta en escena sea ligera, entretenida y exponga su objetivo claramente.

La multiplicidad de personajes interpretados por Iván García, Luz Olvera, Ángel Daniel Hernández y Mariel Lavidia dotan a la obra de un dinamismo que atrae al público y le impide quitar la vista de las acciones. El uso variado de recursos visuales que van desde dibujos a elipsis temporales escritas en papel de baño sirven como perfecto contrapeso de las emociones y dudas que azotan al protagonista.

Es notable el uso de las cámaras que hace el director Alan Uribe Villarruel para narrar la historia al quitarle el anquilosamiento al que se han visto relegadas en la mayoría de las obras que se han presentado en formato digital, para convertirlas en una extensión del personaje que permite una interesante interacción entre los cuatro actores que, a pesar de encontrarse a kilómetros de distancia, se hacen presentes a través de la cámara para compartir en un mismo espacio. Así, los movimientos que realiza un personaje repercuten en el otro como si ambos estuviesen en el mismo lugar. 

#TodosSomosBrian se presentará todos los domingos del 16 de agosto al 27 de septiembre a las 18:00 horas en la Sala Virtual de Boletopolis.

   
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