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En años recientes el cine de Estados Unidos nos ha regalado un puñado de películas y series formidables que describen la América más profunda. American Honey de Andrea Arnold, Mud de Jeff Nichols, True Detective de Nic Pizzolatto o Get Out de Jordan Peele son excelentes ejemplos.

Dentro de este nuevo género -que me gusta llamar el cine de la era Trump-, el director Sean Baker ha encontrado una guarida muy cómoda. Con su más reciente película, The Florida Project, el cineasta americano ha logrado encontrar un equilibrio perfecto de estilo y narrativa.

El film, mínimo en su argumento, cuenta la historia de unos pequeños niños atrapados en un complejo ubicado en un gueto de Florida. a unos pasos del mundo de ensueño de Disney World, los infantes se verán obligados a lidiar con la pobreza y la marginación a través de su única arma: la inocencia.

Baker filmó la película a partir de su sello inconfundible: los cielos azules, la paleta de colores brillantes, la cámara en mano siguiendo a sus personajes y el ritmo vertiginoso. El oriundo de Nueva Jersey ya había desarrollado este tono en Tangerine -su anterior película- sin embargo, su falta de interés por el guión convirtió a la película en un ejercicio de estilo, en un videoclip de dos horas. En The Florida Project, se ha encontrado la balanza entre la estética y la idea.

Otro acierto de Baker fue la incorporación del sabio actor Willem Dafoe, su poderosa presencia es el complemento perfecto para los jóvenes actores. Sobrio, contenido, triste y heroico; Dafoe le da a la película una sensación de seguridad y relevancia.

The Florida Project es cruel, muy cruel. Su historia es una bofetada al sueño americano, a la doble moral, a la apatía de un mundo que olvida el dolor con el vacuo consuelo del consumismo. El filme de Baker manda zarpazos de realidad en cada fotograma y te hiere plano tras plano. Detrás de su apariencia tornasol, se esconde la obscuridad total.

Estoy seguro que la película cobrará importancia con el paso de los años, y se convertirá en un documento indispensable para entender por qué Estados Unidos eligió a Donald Trump como presidente. Más allá de la explicación superficial de los liberales de Hollywood, se puede encontrar una respuesta llena de dolor, violencia, atraso y desesperación.

Pongan mucha atención al final de la película: abrupto, burdo, surrealista, hermoso y más emocionante que todas las películas de The Avengers juntas.

   
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