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La ‘Agrado’ ese personaje de, Pedro Almodóvar en Todo sobre mi madre decía en su monólogo que “Una es más auténtica cuando más se parece a lo que ha soñado de sí misma”, pero en este caso no solo diría que se trata de un tema de autenticidad, también es un tema de identidad, porque la felicidad también se alcanza cuando lo que ves en el espejo es allegado a lo que has soñado por años y esto pues también se trata de felicidad, esa que llega cuando todo se ha complementado. Hablo de la Agrado porque ella fue una representación de las mujeres trans a finales de los noventas.

Segismunda también es una mujer transexual que vive en España y ella llega a al escenario para contarnos como ha sido su vida, comienza platicando como es que siempre supo que era diferente al resto de sus compañeros en la escuela y como es que los hombres de aquel pequeño pueblo llegaban a su panadería buscando algo más que los deliciosos pasteles que ella vendía. También habla de las mentiras que tuvo que llegar a decir para poder escapar y regresar siendo ella, no porque no lo fuera, sino porque así lo decidió.

Cuando nos comienza a contar de la relación que tuvo con sus padres podemos ver deja ver una dualidad entre el cariño y el enojo. Cómo es que dos posturas tan diferentes pueden venir de personas que son tan cercanas a su vida y que forman parte de ella. La relación con su madre es entrañable pues no solo vemos la perspectiva de Segismunda, también podemos escuchar a su madre, entender cómo es que ella tuvo que despedir la figura de un hijo para recibir la de una hija.


Esta obra es escrita y dirigida por Claudia Tobo quien ha tomado partes del monólogo de Segismundo de La vida es un sueño para cruzar la historia de aquel hombre que había estado atrapado en un lugar donde no era feliz, pero en el que se encontraba seguro mientras que en su texto Segismunda tiene el mismo problema solo que en lugar de tratarse de un espacio físico, se trata de su propio cuerpo. Una comparación que podría parecer arriesgada, pero que trae las palabras de Calderón de la Barca a una realidad contemporánea y mucho más vigente.

Pero todo esto está complementado con el trabajo que realiza Óscar Piñero quien desde el momento en que pisa el escenario se puede notar cómo es que domina el escenario dando las sutilezas que requieren el personaje para demostrar cada una de las emociones que nos presenta en esta puesta, la sonrisa tan peculiar que tiene para que el personaje comience a coquetear con su público para conquistarlo y después darle un golpe de realidad con las historias más crudas deja a los espectadores atentos a cada palabra que sale de su boca durante los 60 minutos que dura este unipersonal.

Aunque pareciera que esta historia puede ser lejana a lo que se vive en México, muchas veces los momentos más álgidos para la sociedad resuenan con la misma intensidad en cualquier parte del mundo pues se trata de acontecimientos que no se borran fácilmente de la memoria colectiva y nos hace recordad que existe una deuda con las personas trans que han sido borradas de muchas partes de la historia y que ahora se encuentran recuperando los espacios y ganando nuevos lugares.

Este mes que festejamos y conmemoramos la diversidad sexual es un buen momento para acercarnos a escuchar las historias que las diferentes letras de una comunidad que han sido invisibilizadas en diferentes contextos de la sociedad. Segismunda se estará presentando en El círculo teatral los días Miércoles de junio a las 20:30 horas, así que no te pierdas de esta temporada.

   
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