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Cuando uno asiste a un foro con nula información sobre lo que está apunto de presenciar, busca en todo rincón destellos que puedan dar una pista. Así llegué al Centro Cultural Helénico, sin una idea de qué era La Cría. ¿Cuál es la premisa? ¿Qué se ha dicho de la obra? ¿Es una pieza original o una adaptación? Nada… No había respuesta, no tenía más que el título.

Por más que mis ojos buscaban, no había un cartel a la vista que me pudiera indicar qué esperar. No escuchaba conversaciones cercanas al respecto y el nombre de la puesta en escena no había despertado mi curiosidad, pero esa había sido la selección de la noche y sentarse frente a un escenario siempre me resulta un buen plan.

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En cuanto entré al foro y vi el escenario sólo pude poner mi mano sobre mi rostro. Una jaula al centro me hizo comprender que no habría carcajadas. Los actores tomaron su lugar para dar inicio a la función. Golpes, ruidos extraños comenzaron a sonar. Los nervios recorrieron mi cuerpo, nunca he disfrutado del terror, mucho menos la incertidumbre de no saber lo que sucedería.

Qué poco me duró ese sentimiento, bastaron unos minutos para engancharme por completo con la trama. La historia de Carlos Talancón sobre un matrimonio que lleva al extremo el amor maternal pone a la crianza en un nivel inimaginable. Cada punto de giro logra algo más que la sorpresa del público, lo compromete para que con su imaginación dé forma a la cría.

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El relato es perturbador, mantiene al espectador estupefacto y al mismo tiempo tiene una carga de humor negro; pero el resultado final conjuga el guión con la excelente interpretación de Emmanuel Morales y Miriam Balderas. Su trabajo es impecable. La exigencia emocional es tanta como la física, desde el inicio vemos personajes en crisis, aún así la evolución es impresionante; la ejecución es digna de ovación.

La Cría es un thriller psicológico que nos mantiene al borde de las butacas, con un nudo en el estómago, de esos que se agradecen porque logra conectarte con lo que sucede en el escenario, porque te vuelve partícipe y testigo. De las entrañas de su director, de sus actores, salió una obra que supera las grandes producciones y lo hace con honores.

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Fotos de Itzel Noguez
   
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