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Andrés Acosta Montes inició su viaje desde el 2012 como Andy Mountains. Dentro de sus muchas transformaciones y auto descubrimientos se ha especializado en la canción popular, en búsqueda de identidad y en la ciudad de México.

Este joven, que actualmente reside en la colonia Roma, se describe a sí mismo como alguien intenso, creativo , inestable, “espiritualish”, irreverente, a veces mamón y alguien cuyas actividades giran en el entendimiento de la música para, a través de este arte, encontrar su lugar, ya sea con su familia o con sus amigos, con los que vienen y los que vinieron.

Andy cuenta que su primer proyecto fue muy afortunado y superó sus expectativas ya que su canción “Tahoma 32” salió por mucho tiempo en la radio y tuvieron un convenio con una cadena pizzera que se sigue renovando hasta la fecha.

A pesar de cosechar éxitos desde un comienzo, él siempre quiso tener las agallas de aventarse a tocar desde los 20 años algo como lo que hace en las giras actualmente a sus 30,  pero él estaba buscando otras cosas y comenzando a entender el mundo.

Un sociólogo y muchacho Zapatista

En ese sentido su carrera de sociología en la UNAM  y las personas que conoció allí, le ayudaron a estructurar sus ideas y dotar de validación su discurso,  ya que todas sus canciones contienen un giro sociológico y conceptual que le divierte pero a su vez se siente con el deber de hacerlo de este modo.

“Lo que te interesa no lo decides tu, no sabemos por qué lo que capta nuestra atención lo hace de esa forma, es un misterio… pero hasta que pude poner al servicio de mis intereses ese misterio en mi vida académica,  pude titularme.”

Aunque tardó en concretar dicha hazaña, el músico reconoce que le sirvió estudiar, desde aprender las cosas básicas como leer, escribir, a elaborar conceptualmente una realidad y un marco histórico le ayudaría a aliarse con personas como Los rupestres, al igual que sentirse parte de una historia, de una narrativa, de una dignidad propia mexicana y le permitió entender a la música como una parte intrínseca de la humanidad .

Aquello en conjunto le dio una oportunidad de acercarse más a este arte , entender que es algo profundamente humano pero que también nos conecta con otras cosas, con la naturaleza y con “los ritmos extraños” del cosmos.

En cuanto a su experiencia en la «Escuelita Zapatista»,  Andy comenta que él se considera como alguien romántico, que se deja llevar por la pasión y los ideales , de cierta manera alguien ingenuo. Estar allí lo cambió para siempre, lo hizo exponerse , salir de su burbuja , de la ciudad , de los objetivos de vida que se había planteado pero que a su vez le ayudó a colocarse en sí mismo desde sus canciones y entendió que es muy interesante vivir en México .

“Regresé  llorando contándole así a mis amigos y a mi familia , diciéndoles que allá la gente (claro, no toda) si es de verdad… Una profunda admiración  y terror…también son bien cabrones.” A pesar de su propio contexto como un chico citadino de clase media, y de cierto bagaje cultural logró ver que cosas como el arte , cantar , bailar, pintar, hacer chistes , la comida, el llorar son cosas humanas que nos conectan a todos.

Él vio complicado llamarse «zapatista» después de su experiencia pero pudo de alguna forma expresar ese sentir haciendo la canción de “Muchacho Zapatista” que es una suerte de cover a la canción ‘Baba O’ Rilley’ de The Who, que si bien, a veces lo consideró algo irrespetuoso en su momento y en la actualidad,  aún tiene sentido para él por todo lo que vivió.

Durante la entrevista, Andy se acerca la guitarra de su abuelo para tocar el acorde más distintivo mientras explica que cuando cantaba la canción original ya no podía conectar con las palabras en inglés, no era auténtico para él.

“Fue mi manera de jugar con lo que pasó”, dice recordando también que en ese entonces se había mudado a una casa en el eje 7 Zapata, donde se desarrolló el pensamiento simbólico. “Todo aquello que yo sentí de libertad y de que es posible tener experiencias de felicidad, de libertad, reales…sagradas… lo podía sentir en esta rola ”.

Andy descubrió que podía poner entre paréntesis las reglas políticas sociales y de cierta forma hasta era divertido cantar algo así a pesar de lo conflictivo que podría resultar .

Foto de Yarekv

El juego de autoayuda

Andy considera al juego como “algo que te permite aprender acerca de ti fuera de ti mismo”, e incluso lo describe como la piedra emplumada: dos cosas antitéticas. “No se me ocurre por ejemplo cómo mejorar las condiciones de Chiapas, ni siquiera de mi propia casa pero puedo resolverlo poéticamente a través del juego.”

Andy Mountains es como la meta persona, juega a ser alguien en algún momento por circunstancias de la vida y también por propia necesidad se inventó este personaje que empezó a tomar palabra, acción e incluso a meterlo en problemas.

Después de la época en la Escuela Zapatista tocar le traía conflictos, algunas cosas desataban miedo, rabia,  frustración y se sentía en ocasiones herido y de cierta forma auto empequeñecido, lo que le llevó a hacer el disco de “Folk de autoayuda” lo cual fue un proyecto muy demandante y agotador pero ello le hizo descubrir muchas cosas sobre su propia persona.

“La catarsis es la purificación de algo que está podrido, es el terremoto, es el desmadre. Permite la renovación del sistema, desde el cuerpo, desde el estado de ánimo, es un ejercicio terapéutico ”

Describe a sus canciones como algo muy catártico, aunque él siempre busca esta liberación en cosas pequeñas de la vida diaria es en el escenario en dónde esta persona que se creó puede jugar, encontrar sus límites y su propósito.

Foto de Yarekv

Y las flechas se volvieron flores…

El budismo no se ha ido de la vida del joven músico y afirma que la mejor parte es que se puede ser libre de todo y se puede experimentar desde la meditación o incluso cuando suceden tragedias, justo como lo que ocurrió el 19 de septiembre, hecho que le marcó y haría nacer su canción “Alarma sísmica”.

En este tipo de momentos, aceptar lo que sucede, es, de acuerdo con Andy, experimentar la vida desde el presente, el mundo se termina abriendo a tus pies y hay un sentimiento de plenitud, lo que él considera que son las pequeñas iluminaciones que todos tenemos en la vida.

Aún recuerda y le impacta la historia de  de Buda en el árbol de Bodhi, en donde durante días meditando es puesto a prueba por Mara Devaputra,  una de estas pruebas consiste en lanzarle todas las flechas del mundo pero Buda toca el suelo y se vuelven flores , una imagen que Andy considera preciosa.

Y es precisamente esta historia la que le pone nombre a su actual gira “Las flechas se volvieron flores”, título que junto con sus compañeros toman como una guía para contar su aventura y llevar su catarsis a los lugares que consideren adecuados, en donde pone en práctica lo relacionado al budismo y considera que debe aprender a ceder, ser generoso y a ser firme desde la templanza.

Algo que contrasta con “Teresa Cienfuegos y las cobras” la otra agrupación en donde participa, ya que allí se rompen esquemas y se desata una gran carga sexual, algo que él describe como una fuerza más masculina, una catarsis más violenta pero de hermandad guerrera.

Ambas fuerzas son necesarias en este momento de su vida y siempre toma en cuenta el abrirse a nuevas  experiencias, lo que cree que es muy bueno para el arte y la sanidad mental de alguien como él, ya que le da refugio.

Foto de Yarekv

Tras Las maletamorfósis

Andy dice que la comedia lo nutre y lo libera. ”Las maletamorfósis” es su manera de contribuir a la discusión de algo como el género de los individuos, sobre el enamoramiento , el deseo, la transformación de las relaciones sociales y el rol de la mujer en la actualidad.

Este proyecto le ha ayudado a integrar el juego de su personaje artístico a su propia persona. El empezar a ponerse faldas y usar leggins sin dejar de ser el mismo, logra complementar este experimento de persona, además de que le hace entender que es un proceso creativo consciente y que hay lugares en donde es bienvenido el cuestionamiento de género y otros donde no.

“El mismo acto que es un güey con una maleta que mide uno noventa pero que está cantando sobre “no me mires más las piernas” , hay un descoloque que para mi tiene sentido y se vuelve interesante”

A pesar de que este tipo de performans los considera confrontativos y lo han metido en problemas , le han enseñado que es un costo que debe pagar ya que sino no tendría sentido ejercer su expresión artística, y dada su naturaleza no violenta decide ser provocador pero desde el juego.

Un viaje familiar

El viaje de Andy Mountains junto con su familia ha sido largo y tan solo hablar de ello le llena de emotividad. Él particularmente tiene compañeros en la escena musical que tienen una relación muy cercana con su familia y considera que ese tipo de cosas no son vistas en los documentales de rock , ya que el ser músico está rodeado de una idea anglosajona de la independencia y de la destrucción de los valores de la generación anterior.

Pero Andy siempre ha luchado con pertenecer aún a esa familia de Santa María de la Rivera ,los que trabajan en Pemex, los que van los domingos a cenar al bufete y que ven Netflix juntos.

“Eso es lo que me hace ser yo, esa es mi fuerza , pertenecer a una familia mexicana de clase media baja, con sus objetivos y con sus privilegios también… Somos una red, mi voz y mis canciones también son de ellos”

Para Andy es reconocer que no tiene que ser queer o punk o un teórico en las artes posmodernas u otra cosa que no sea el mismo, ya que poco a poco junto con los demás integrantes de su familia a aprendido desde su trinchera a construirse y para eso necesitó encontrar la dignidad , el amor y la realidad.

Andy Mountains seguirá su viaje

Este joven músico expresa sus deseos de continuar y mejorar cada vez más sus producciones junto a “Teresa Cienfuegos y las cobras” y “Los niñxs puercxs”.

Por ahora la nueva travesía empieza este 28 de febrero en la CDMX hasta el 23 de Marzo en Ciudad Juárez en la gira de “Las flechas se volvieron flores”.

También puedes seguir el Tour 2019 de Las Flechas se Volvieron Flores, el colectivo integrado por Andy Mountains, Víctor Rosas «El Perro Mapache» e Ilse Rosas:

 

 

 

   
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