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“El sexo vende” es una máxima que se aplica para casi cualquier industria y en la que tanto consumidor como productor creen ciegamente, y es que a pesar de que el sexo continúa siendo un tema tabú en plenos siglo XXI, la fascinación que éste causa en cualquier ámbito no es un secreto. Libros como Lolita, Las edades de Lulú, 50 sobras de Grey, Pídeme lo que quieras y un largo etcétera, demuestran que el sentimiento de clandestinidad que sienten las personas al tener al alcance de sus manos (o mejor dicho, sus ojos) contenido erótico y/o sexual incita a consumirlo ávidamente, conociendo lo anterior Netflix lanzó una serie mexicana cuya promoción se centró en enfatizar el contenido erótico y sexual que se presentaría.

Así, Oscuro deseo se presentó como una serie erótica que erizaría pieles y reanimaría el deseo sexual en sus espectadores, esto de la mano de Maite Perroni y Alejandro Speitzer; sin embargo, la trama de la serie se desvía más hacia un thriller que utiliza escenas de sexo como relleno y con el fin de mostrar los cuerpos de sus protagonistas. Esta serie navega en un mar formado por diversas corrientes que modifican el viaje del espectador de manera repentina y, en ocasiones, sin sentido alguno.

La serie se centra en Alma, una insatisfecha doctora en derecho, con especialidad en violencia de género, quien sospecha que su esposo la engaña con su secretaria, ¡vaya cliché!. A causa de esto, Alma decide ir a casa de su antítesis y mejor amiga, Brenda, quien la incita a pagarle a su marido con la misma moneda, así la protagonista conoce en una fiesta a Darío Guerra, un joven y sexy abogado que la seduce fácilmente y con quien pasa una noche de sexo desenfrenado que ella tildaba como casual.

Tras su encuentro sexual, Alma regresa a su monótona vida marital que se ve modificada cuando se entera de que Breda se ha suicidado, aunado a esto Darío se presenta ante Alma para declararle su amor y lo obsesionado que está con ella. Como es de esperarse, nos encontramos con múltiples encuentros “casuales” entre los protagonistas. Hasta este momento parece que la serie versará sobre la relación entre Darío y Alma y la culpa que ella siente al mantener relaciones sexuales con uno de sus estudiantes; sin embargo, la muerte de Brenda y las sospechas en torno al hecho, cambiarán el rumbo de la trama.

Así, los encuentros sexuales, trasnforman el guion en un thriller que busca desentrañar el misterio de la muerte de Brenda y el principal sospechoso de este evento es Darío. Así, Alma junto a su cuñado buscarán desentrañar la muerte de su amiga, a la vez que la protagonista trata de convencerse de que su amante es un hombre inocente.Poco a poco la serie pierde sentido y se va forzando la historia hacia lares con tintes de violencia de género al presentar como sospechosos a prácticamente todos los personajes masculinos que aparecen en pantalla.

Lo que hace bien Oscuro Deseo es el manejo del suspenso gracias a los repentinos cambios de giro que se presentan a lo largo de la serie. La música que utiliza sirve como buen complemento para manejar la tensión y el uso de flashbacks dotan a la trama de intriga. El problema, es el abuso que hace de este recurso e incluso osa engañar al público con eventos que se crean en la mente de los personajes, esto para no revelar al culpable hasta los últimos episodios.

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Otro punto que juega en contra de Oscuro deseo es la pésima construcción de sus personajes, el ejemplo más claro es el de su protagonista Alma, interpretada por Maite Perroni. A este personaje lo presentan como una abogada con un doctorado que se encuentra dando un seminario sobre violencia de género, pero en cuya vida privada prepondera el machismo y el sometimiento de ella como mujer, olvidándose por completo de sus ideales y su formación. 

La incongruencia de este personaje radica en el hecho de que a pesar de ser una mujer que denuncia la violencia de género, se ve dominada por un joven que la somete tanto en el plano sexual como en el social. El guion trata de justificar la situación anterior con un diálogo de relleno en el que la sumisión resulta ser culpa del sentimiento más primitivo del ser humano: el amor. Sin embargo, el personaje siempre se ve reducida a segundo plano por todos los que la rodean.

En cada diálogo que la protagonista sostiene con otros personajes femeninos, ella es vilipendiada, menospreciada y minimizada; a la par su cuñado constantemente la tacha de tonta. Otro de los problemas que tiene este personaje es que no maneja tecnicismo alguno cuando es presentada dando clases en su seminario, en donde se limita a repetir cifras obtenidas de cualquier buscador de internet.

Si el personaje de Alma buscaba mostrar a la mujer como independiente y capaz de lograr lo que se propone a pesar de vivir en una sociedad machista, el guion no lo logra. No hay una transformación y se conforma con el papel de madre sumisa que busca el bienestar de su hija.

Situaciones análogas suceden con los demás personajes que se muestran anquilosados a lo largo de la serie y muestran transformaciones apenas perceptibles y en los que no se llega a profundizar, esto por el afán que existe en el guion de presentarlos como potenciales asesinos. El guion no cuidó el léxico propio de cada personaje, pues la palabra “carajo” abunda en exceso en los labios de todos los personajes, esta palabra se presenta constantemente en cada capítulo y pierde su fuerza e incluso su sentido.

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Oscuro deseo deambula en una trama ecléctica que no logra asentarse y se desvía constantemente de su objetivo (si es que tenía alguno) al priorizar el suspenso y supeditarlo a una trama que en ocasiones parece hablar del deseo insatisfecho, de la violencia de género, la monotonía en el hogar, la corrupción en los más altos escaños de la política en México… sin que profundice en ninguno de ellos.

El papel de la mujer se mantiene como el de un objeto que sirve para potenciar el interés del público no gracias a su trama, sino a las escenas de sexo que encuentran la misma justificación que una película pornográfica. No existe una razón de peso para mostrar los encuentros sexuales entre Alma y Darío, o las relaciones que mantuvo Brenda con diversos hombres, pues en estas escenas no se descubre absolutamente nada ni los personajes expresan sentimientos que fortalezcan su rol. Las escenas de sexo están ahí porque Oscuro deseo fue vendida como una serie erótica.

A pesar de todo lo anterior no puede negarse que la serie ha impactado a miles de usuarios de Netflix por el gran manejo que tiene del suspenso a pesar de que su trama se vea supeditada a trucos para mantener este suspenso, pero que no aportan nada a la historia. Oscuro deseo es una serie que entretiene y cuyos repentinos cambios de giro mantienen la atención del espectador hasta el final.

   
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