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La compañía de Teatro Interdisciplinario Código de Barras llega al Teatro la Capilla presentando La parábola del Trueque, basada en el cuento homónimo de Juan José Arreola. A diferencia del cuento original que está narrado en primera persona, en esta puesta en escena, el dramaturgo Eduardo Contreras Soto presenta a dos simpáticos rancheros que cuentan, y cantan, la historia de un hombre que llegó a Zapotlán El Grande (hoy Ciudad Guzmán, Jalisco) al grito de: “cambio esposas viejas por nuevas”.

A través de canciones y coreografías bien ejecutadas los rancheros, interpretados por Manuel Acosta y Alex Sarabia, internan al espectador en Zapotlán El Grande; apoyados con muñecos pintados a mano van construyendo al pueblo y presentando a los personajes que habitan en él.

Foto: José Luis Gutiérrez

Una vez creado el ambiente, cuentan la historia de un hombre que llegó al pueblo ofreciendo el cambio de esposas viejas por nuevas, todo el pueblo acepta el trueque y obtienen esposas rubias y esculturales, todos excepto un hombre que decide (por miedo o desidia) conservar a su esposa Sofía. Ésta, al creer que su esposo no la cambió por miedo, le recriminará hasta el cansancio su acción, mientras se siente inferior a las nuevas mujeres del pueblo hasta que ellas comienzan a mostrarse como son en realidad y sacan a relucir la estafa que sufrió el pueblo.

Esta adaptación libre, lejos de apartarse de la idea original de Arreola, la nutre, puesto que, de una manera original, los dos personajes narran la historia de lo que hoy se conoce como Ciudad Guzmán. Con apoyo de unos muñecos y objetos representativos, hechos a mano, los actores construyen al pueblo, dándole voz a los personajes más emblemáticos del lugar y dando vida a la escenografía hasta llevar al público al folclórico pueblo en el que se desarrolla la historia.

Foto: José Luis Gutiérrez

La empatía existente entre los dos actores que se desenvuelven en el escenario dota a la puesta en escena de buen ritmo, la historia fluye de excelente manera. Es importante resaltar la versatilidad que muestran Manuel Acosta y Alex Sarabia al representar no solo a los rancheros que narran la historia, sino también a los personajes de la misma como el lechero, el panadero, Sofía, las mujeres nuevas y los esposos estafados; todo ello con ayuda de unos muñecos folclóricos pintados con colores vivos.

Foto: José Luis Gutiérrez

Un punto en contra de la obra es que el canto de los actores se ve opacado por la música que, en lugar de servir como acompañamiento, monopoliza al teatro impidiendo escuchar fielmente la interpretación actora. El tono cómico que se le dio a la obra genera mucha empatía con el público y logra que la atención no se pierda por un instante.

La adaptación es inteligente, pues combina el lenguaje coloquial al que se le agregan chistes perfectamente diseñados, con los diálogos rebuscados de Juan José Arreola, generando una excelente simbiosis que permite hacer más ligera la puesta en escena, sin perder la riqueza del lenguaje de la que gozaba el autor del cuento.

Foto: José Luis Gutiérrez

La obra invita a la reflexión, pues más allá de ser una historia aderezada con comedia, se adentra en temas complejos como la trata de personas, representada en el vendedor que ofrece el cambio de mujeres. La mujer como valor de cambio es criticada por la obra que enfrenta a la sociedad machista que ve a la mujer como una mercancía. El concepto de belleza es confrontado y la avaricia castigada.

La parábola del trueque ofrece al espectador una muy buena adaptación de un excelente cuento, enriquecido con diálogos cómicos, cantos y bailes dinámicos y una escenografía rica en colores que se va construyendo al ritmo de la narración de la historia. Esta puesta en escena se presentará todos los sábados de agosto en el Teatro La Capilla a las 12:30 horas.

Foto: José Luis Gutiérrez
  • Autor: Juan José Arreola
  • Asistente de dramaturgia: Eduardo Contreras Soto
  • Actuación: Manuel Acosta y Alex Sarabia
  • Coreografía: Juan José Rodríguez
  • Vestuario: Manuel Acosta
  • Diseño de utilería y escenografía: Edson Saúl Figueroa Cruz
  • Director Musical: Enrique Mejía
   
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