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‘’Crear un mundo es extraño, pero divertido. Eso hacen los artistas, ¿no sabías?’’, manifiesta Gón, la tortuga a la que Mar le ha dado vida a través de aquello cuyo poder encuentra su punto cumbre durante la infancia: la imaginación. Sin embargo, durante este montaje, la disyuntiva que brota desde el escenario toma otro rumbo. ¿Qué se puede hacer cuando aquellos mundos que se crean en la ficción resultan menos lastimosos que la cotidianeidad?

(In)Visible narra la historia de Mar, una niña de pequeña edad enfrentada a una situación de dimensiones desconocidas y a veces atemorizantes. Ella en compañía de un reptil de caparazón chueco zarparán hacia un terreno de incomprensión para intentar descubrir una respuesta a la desaparición repentina de su hermana Inés. Es un ambiente de trazos y colores; de realidades fantásticas y animales que hablan; pero también de algunas tormentas y momentos de oscuridad.

Foto de Luis Santiago

Es precisamente en esta atmósfera de angustia en la que la compañía Undostres Teatro ofrece una alternativa para el público más joven cuyo mérito no se basa en la exposición de estadísticas o imágenes violentas sino en la creencia de que, a través del arte y el juego, los niños pueden adquirir herramientas para mantenerse varios pasos alejados del riesgo. Un teatro que no busca moralizar, sino invitar al público a una reflexión encaminada a una evolución es como describe la puesta en escena Mireya González quien, entre tazas, ollas y otros utensilios cotidianos de metal logra una magnífica e interesante complicidad sonora con los personajes.  

‘’Es un tema difícil, pero urgente. Sentimos que podíamos, a través de la obra de teatro, servir no solo como un espacio de esparcimiento o de comunicación sino también como una herramienta para decirle a los chicos: conoce tus derechos, infórmate, no vivas con miedo.’’ aseguró Luis Arturo García, director de la obra, cuando se le preguntó acerca su motivación para escenificar el texto del dramaturgo Enrique Olmos de Ita.

Cuando se piensa en una obra dirigida hacia un público joven, las perspectivas toman rutas distintas. Por su parte, Stephanie Molina ─quien ofrece vida a Mar a través de una inquietud genuina y una energía plausible─ cree que una de las principales dificultades de un montaje de este género se encuentra en el público mismo, pues los niños están a cargo de los adultos cuya actitud, múltiples veces, se rige por la evasión de temáticas complicadas de su entorno.

Foto de Luis Santiago

Asimismo, García afirmó que otro de los retos a los que se enfrentan en una puesta de esta clase son los prejuicios: ‘’El teatro para niños y jóvenes tiene el estigma de que debe de ser algo dominguero, de diversión y no está mal, pero hay temáticas delicadas de las que se pueden hablar para ofrecer herramientas hacia los grupos más vulnerables de la sociedad. Nosotros creemos que enunciar ya es denunciar’’, asintió. Igualmente, hizo mención de las tendencias que distintos medios de comunicación siguen en el tratamiento de obras como la suya; tendencias que pueden ir desde eludir los hechos hasta manejarlos bajo una corriente sensacionalista.  

En un escenario sencillo, conformado principalmente por un círculo blanquizco sobre el suelo, un escritorio lleno de colores, una lámpara amarilla, una banca y un fondo zigzagueante que funge como superficie de proyección para distintas animaciones ─que, sinceramente, en algunas ocasiones resultan difíciles de distinguir─ conforman el espacio en el que los personajes imaginan aventuras con objetivos de nobleza.

Además de la dinámica iluminación de Braulio Amadís, habrá que destacar la agudeza y ritmo con el que Federico Zapata encarna a Francisco de Góngora Quevedo y Argote “Gón’’, una tortuga amante de la lechuga; figura que deriva en ese tanque submarino en cuyas ocurrencias se encuentra el respiro para navegar aquel océano de incertidumbre. Gón en gran parte gracias a la actuación de Zapata es ese tanque del que todos, alguna vez, necesitamos prendernos para no perdernos.  

Foto de Luis Santiago

Para aquellos quienes rompen con los obstáculos de la incomodidad y también para quienes aún con miedo, deseen lanzarse a un espacio de razonamiento sin dejar de lado el placer, (In)Visible es una obra que confía en la inteligencia de los infantes y en su capacidad de comprensión.

Que, en cualquier guerra, antes de la contienda, visibilizar sea primordial.  

  • Teatro Benito Juárez
  • Teatro para niños y adolescentes
  • Del 4 de mayo al 2 de junio
  • Dramaturgia: Enrique Olmos de Ita
  • Dirección: Luis Arturo García
  • Elenco: Stephanie Molina y Federico Zapata, Mireya González
  • Diseño sonoro y musical: Mireya González
   
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