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Ha trabajado en más de 70 películas y 50 obras; ha filmado con González Iñarritu, Walther Salles y Luis Estrada; ha dominado los escenarios teatrales durante décadas…

Cuando esperamos la llegada de José Sefami en las butacas del teatro Helénico, un pensamiento invade nuestra mente: ¿qué coño se le pregunta a un actor al que seguramente se le ha preguntado todo? De pronto, un hombre vestido de poeta del siglo de oro aparece lentamente en el escenario.

Don José, ¿dónde quiere que hagamos la entrevista, vamos al escenario o usted viene a las butacas? Sefami le responde tranquilamente a la encargada de prensa con la señal universal de “acérquense”.

A unos cuantos minutos de que empiece la función de Divino Pastor Góngora, José Sefami nos recibe amablemente para platicar sobre el teatro, la literatura y el adulterio.

La tranquilidad y la ansiedad son enfermedades muy contagiosas, afortunadamente, Sefami inmediatamente nos transmite una sensación de paz absoluta.

José Sefami como Divino Pastor Góngora

 

Los rituales de Sefami

Aprovechando el inmejorable cuadro (estamos parados en el centro del escenario, recargados en la carreta de Divino Pastor y a unos cuantos de iniciar la función de las 8:30), le preguntamos al actor cuál es su ritual antes de presentar una función.

“Tomo vocalización, hago ejercicios de respiración, trato de relajarme y checo mis cosas. Antes de subir al escenario, pido a las divinidades que me acompañen”.

 

Adúltero del arte

No nos podemos sacar de la mente el brutal currículum de Sefami. Teatro, cine, televisión; el actor ha trabajado en todo y de forma basta. Decidimos preguntarle dónde le gustaría dar su última actuación, qué escenario tiene el lugar más grande en su corazón.

“Qué pregunta tan difícil. Siempre lo he dicho, es como tener una esposa y una amante (risas). Mi esposa es el teatro, es mi alma mater, yo me hice como teatrero. El cine bueno, me divierte mucho… Estoy entre los dos formatos, pero finalmente la actuación, es la actuación”.

 

El Divino Pastor

Ver a Sefami caracterizado como Divino Pastor Góngora, nos hace pensar en la construcción de su personaje, ¿acaso un homenaje al poeta Luis de Góngora y Argote?

“Pues no precisamente, el personaje se llama Divino Pastor Góngora, lo de Góngora es sólo un adorno. Interpreto 13 diferentes personajes, aparecen 13 personajes en escena que el Divino Pastor Góngora trae a colación”.

 

El incansable Sefami

Ver Divino Pastor Góngora, es atestiguar un esfuerzo físico e intelectual de proporciones épicas. Sefami canta, corre, brinca, baila, declama… ¿Cómo mantener ese nivel de energía durante una hora y media?

“Es entrenamiento, estar clavado en lo que haces, tener tu cuerpo preparado y listo para ese tipo de actividad física”.

 

Acrobacia actoral

En Divino Pastor Góngora, Sefami ejecuta un monólogo que nos lleva a preguntarnos las diferencias entre actuar en solitario y con elenco. José, ¿solo o acompañado?

“Bueno, los monólogos me encantan, pero el teatro siempre es un trabajo en equipo, no es trabajo de una sola persona. Aquí en escena yo estoy solo, pero hay un equipo atrás. Existe un dramaturgo, un director, un asistente, una persona que diseñó la iluminación, otra persona que diseñó el escenario, el sonido.

No se puede construir el teatro si no hay un equipo, la diferencia en actuación es que con un elenco el actor responde a estímulos de otros, aquí yo interpreto a todos los personajes y los estímulos vienen de mí, es una acrobacia actoral”.

Fotos de Yasser Blancas

 

La Divina Comedia

Divino Pastor Góngora está ambientada en el Siglo de Oro, es protagonizada por artistas e inquisidores, adornada por un lenguaje culto, muchos podrían pensar que se trata de una obra aburrida e intelectual, pero la obra asegura más de una risa.

“Sí, es un comedia, es muy divertida. Podría sonar que de repente es un tabicazo, que voy a recitar a Góngora pero no, tiene muchas lecturas, es una obra que puedes leer desde la parte más simple y anecdótica hasta la más sofisticada, como la filosofía existencialista”.

 

Reír o llorar

Cuando le preguntamos a Sefami qué prefería, la comedia o el drama, el actor no dudó en poner en su justo medio su trabajo actoral.

“Ahora me tocó la comedia, me divierte hacer comedia, soy un buen comediante… creo. También hago papeles en los dramas que solicitan o requieren otras características. Finalmente cada personaje es un mundo, tú tienes tu vida y eres un personaje, yo tengo mi vida y soy otro personaje y tenemos una vida atrás que nos alimenta y nos vuelve de determinada manera. Cada interpretación tiene una personalidad, una manera de ser y estar”.

 

Luz y sombras

A Luis de Góngora lo llamaron el poeta de la luz y de la oscuridad. ¿Qué iluminación describe la vida de José Sefami, el de la claridad o el de las tinieblas?

“Yo creo que soy un ser de luz, pero tengo mis tinieblas. Finalmente somos seres humanos que tenemos muchas contradicciones, el ser humano nunca es lineal, no hay ni bueno, bueno; ni malo, malo. Hay blanco, hay negro y existen mil matices en medio”.

 

Para no perder la costumbre

En Bogart Magazine nos gusta realizar un juego donde nuestros entrevistados contestan en una sola palabra (o casi), qué significa un concepto para ellos. Con José Sefami, no perdimos esa costumbre.

Luis de Góngora: “gran poeta”.

El Siglo de Oro: “excelencia”.

La literatura: “sapiencia”.

El cine: “diversión”.

El teatro: “el gozo del alma”.

El periodismo: “comunicación”.

José Sefami se despidió de nosotros para empezar su metamorfosis en Divino Pastor Góngora, se retiró con la misma calma y sabiduría que nos contagió en su saludo.

   
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