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Cuando las drogas y sexo son llevados a la pantalla, ya sea en una película, serie o cortometraje inmediatamente surgen diversas reacciones polarizadas que dan paso a toda una conversación entre sí está bien o mal la representación en escena de dichos elementos.

El viaje de Keta cobija precisamente esos temas dentro del universo de un grupo de personas diversas en situaciones comunes creando un tándem. Los temas por su parte generan una trasgresión combinada con humor negro y sátira hacia la doble moral. La ópera prima de Julio Bekhor y dirigida también por Fernando Sama pone sobre la mesa: drogas, discriminación, intolerancia, abuso y sexo acompañado de un humor singular dejando la puerta abierta a tus propias conclusiones.

Cortesía

¿Cómo convergen cada uno de esos temas? No hay que buscar en las profundidades y hallar el hilo negro de las relaciones humanas para saber que estas cuestiones existen y son la realidad de muchos. Precisamente la empatía es la diferencia más importante de esta cinta; la empatía con cada uno de los personajes para no ser juzgados por su forma de vida y sus decisiones.

Ambientada en la Ciudad de México donde convive y fluye una gran diversidad poblacional. Keta es una mujer con varios kilos de más, que a la par de un intenso teñido rosa chicle provoca incomodidad y discriminación por la mayoría de quien la rodea, pero eso no le impide salir adelante en su búsqueda por encontrar trabajo, pues pareciera que ella ve las cosas de un modo más relajado (y no precisamente por consumir las tachas, LCD, marihuana o éxtasis que vende de puerta en puerta, no, nunca consume lo que vende, bueno, casi nunca).

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La cinta no pretende ser una educadora en torno al debate de legalizar la marihuana o el control recreativo de la misma, más bien da un enfoque informativo con una perspectiva más amplia acerca de lo que significa el uso de todo tipo de drogas. Los personajes representados aceptan su condición de personas vulnerables ante los impulsos, deseos, miedos y prohibiciones sin que les presente una dificultad o un señalamiento por parte del espectador.

Sin duda es un filme destacado dentro de la cartelera de febrero por el connotativo cultural y la forma en que aborda los temas desde la diversidad. Se presenta como una película 100% independiente con el impulso de la plataforma Fondeadora / Kickstarter y se proyectará a partir del 31 de enero de 2020 en salas selectas de la CDMX.

   
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