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Con un 2017 a punto de culminar y pocas películas por ver, la respuesta a la pregunta ¿cuál es el mejor film que vi durante año?, tiene una respuesta clara. Se llama Wonderstruck (El Museo de las Maravillas), la dirige Todd Haynes y tuve la fortuna de verla en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).

La trama de Wonderstruck propone una línea narrativa compleja que avanza en forma paralela en distintas épocas. Dos niños sordos emprenden un viaje a Nueva York para encontrar a sus padres y así descifrar el sentido de sus vidas.

La primera historia, ambientada en los años veinte, propone una narrativa silente en blanco y negro que recuerda a Murnau y que supera a los homenajes al cine mudo elaborados en tiempos recientes por Michel Hazanavicius (The Artist) o Pablo Berger (Blancanieves). Haynes no sólo crea un ejercicio de nostalgia que calca el estilo de los años veinte, sino que revive la época y se muestra así mismo como un artesano del cine libre de sonido.

La segunda trama se desarrolla en los años setenta, cobijada por una fotografía multicolor que intensifica los sentidos y contextualiza de forma inmejorable la época. Wayne Wang (Smoke), Martin Scorsese (Hugo Cabret) y Francis Ford Coppola (The Rain People), todos son bienvenidos como influencias en el estilo de Wonderstruck.

El regalo, de por sí hermoso, ha sido envuelto por Haynes con un soundtrack admirable, la mejor banda sonora para un cine libre y hermoso.

Wonderstruck, sin embargo, se mueve por un terreno peligroso. Su producción es tan primorosa y apabullante que puede ser tratada de sobrecargada; su argumento es tan lindo y libre de cinismo que puede ser confundido con melodramático; su estética es tan intensa que puede ser descrita como pretenciosa.

La película fue elaborada en sí misma como un museo. Cada sala estética, cada pasillo argumental, cada colección artística esconde un detalle que revela un secreto histórico y anímico del director.

Su obsesión por el detalle, hacen de Wonderstruck una obra épica, equiparable con las grandes producciones del Hollywood clásico. A diferencia de Lo que el viento se llevó o Ben Hur, el film de Haynes no presenta una épica enfocada a lo grande, la película elabora una epopeya miniatura, orientada a los pequeños objetos y momentos de la vida.

Si en 60 años el cine ha muerto, devorado por internet y su implacable inmediatez, seguro habrá un museo dedicado al séptimo arte y seguro también, encontraremos un pasillo donde Wonderstruck estará para recordarnos qué diablos significaba hacer películas.

 

  • Wonderstruck
  • Estados Unidos, 2017
  • Director: Todd Haynes
  • Brian Selznick (Novela: Brian Selznick)
  • Con: Oakes Fegley, Julianne Moore, Michelle Williams, Amy Hargreaves
  • Duración: 120 min.

 

 

   
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