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El desprecio de Jean-Luc Godard es transtextualidad de principio a fin. Literatura y filosofía encuentran un espacio bien acomodado dentro de esta película mediante referencias y símbolos, junto a la notable fotografía regida por los colores característicos en el trabajo de Godard, rojo y azul. Una sublime composición cinematográfica, estrenada en 1963.

Basada en la novela Il disprezzo, del escritor italiano Alberto Moravia, el argumento se desarrolla en torno a la realización de La Odisea en película. El dramaturgo Paul Javal (Michel Piccoli), es contratado por un productor norteamericano, Jeremy Prokosch (Jack Palance), para hacer el guión del filme. Como elemento especial vemos la actuación de Fritz Lang, interpretándose a él mismo como director.

Paul acepta ser el guionista para recibir una buena paga y así complacer con el dinero a su esposa Camille (Brigitte Bardot). Sin embargo, su relación de pareja se va deteriorando desde el momento en que inicia el contacto con Jeremy, pues Camille siente ser objeto de negociaciones entre este y su marido.

Este conflicto marital plasma un símil de la historia de Odiseo y Penélope, Camille y Paul encarnan una versión moderna de estos personajes griegos. El protagonista es quien introduce esta comparación, cuando Camille le expresa su desamor y desde que comienza a trabajar en la adaptación del poema épico.

Los problemas también surgen en torno a la realización de la película. Lang propone una visión estética del cine mientras Jeremy Prokosh está influenciado por intereses comerciales, más al estilo hollywoodense. Las personalidades de estos personajes son contrastantes y el entendimiento entre ellos se dificultan por la variedad de idiomas en que se comunican (inglés, francés, alemán e italiano).

La película de Godard inspiró el cartel oficial de Cannes Film Festival en el 2016

Fritz Lang es el principal encargado de llevar la transtextualidad, pues en sus intervenciones cita a grandes autores como Dante Alighieri, Bertolt Brecht, Friedrich Hölderlin y Pierre Corneille. Su papel se ve como el más sensato de la película, con sus diálogos aconseja e ilustra a los demás personajes sobre el cine y la vida.

A pesar de usar pocos escenarios, Godard saca lo máximo de ellos con el contraste de colores, planos abiertos e inmuebles estéticos. Sin duda la escenografía es uno de los detalles sobrecogedores de la cinta; retrata lugares deslumbrantes como Cinecittá en Roma, y los hermosos paisajes de la isla de Capri. El desprecio está entre los trabajos más reconocidos del director franco-suizo, donde el arte converge mediante elementos heterogéneos.

  • El Desprecio (Le mépris)
  • Francia, 1963
  • Director: Jean-Luc Godard
  • Guión: Jean-Luc Godard (Novela: Alberto Moravia)
  • Con: Brigitte Bardot, Michel Piccoli, Jack Palance
  • Duración: 102 minutos
   
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