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Michael Bryce (Ryan Reynolds), el guardaespaldas más carismático del cine y Darius Kincaid (Samuel L. Jackson), el asesino más grosero del mundo, regresan junto con la estafadora Sonia Kincaid (Salma Hayek), a la pantalla grande para disparar una dosis de comedia y acción a un público ávido de regresar a las salas de cine. Con distintas ciudades europeas como telón de fondo, este trío de inadaptados intentará evitar que un villano griego, interpretado por Antonio Banderas, haga colapsar el sistema de datos de toda Europa.

Fiel a lo mostrado en la primera cinta, esta segunda parte basa su atractivo en una buena combinación de comedia y tragicomedia con leves tintes románticos. La calidad de las escenas de acción y las múltiples escenas de explosiones dotan a la película de un buen ritmo y garantiza el entretenimiento del público. En esta secuela se indaga más en los deseos profundos de los personajes y se sumergen en su interior para mostrar las heridas causadas por un pasado doloroso.

Ryan Reynolds ofrece una actuación prácticamente idéntica a la mostrada en Deadpool, con la diferencia de que Duro de Cuidar 2 basa su comedia en el absurdo y en situaciones que, en ocasiones, abusan de los clichés que el género otorga. En esta segunda parte Bryce busca recuperar su licencia de guardaespaldas cuando se ve envuelto en una misión coordinada por la Interpol. Bryce, Dariuis y Sonia tendrán que hacerse pasar por unos compradores de datos para hacerse de un virus que el antagonista de la película busca descargar en la base de datos de toda Europa.

Las cosas se salen de control cuando son descubiertos por el villano griego, quien ordena su persecución y captura. Los protagonistas tendrán que huir por Europa mientras Michael Bryce lidia con su pasado y el matrimonio Kincaid busca tener una luna de miel que les conceda el bebé que han estado buscando procrear infructuosamente.

Si vienen esta secuela al papel de Salma Hayek toma más relevancia y un papel más activo dentro de la trama, no es menos cierto que su actuación y los matices que desarrolla en la cinta la condenan a ser una copia de Sofía Vergara, con lo que su presentación se diluye. Y este es el problema más grande que tiene la cinta, Hayek es una caricatura del estereotipo de la mujer latina en el pensamiento estadounidense. Sus atributos la ayudan a conseguir lo que desea y el carácter explosivo que tiene la hace gritar constantemente en la película mezclando frases en inglés y en español, logrando obtener unas carcajadas en el público, pero supeditando su actuación a un cliché más.

Ryan Reynolds mantiene el tono que maneja en Deadpool, lo que imposibilita que su actuación como el guardaespaldas Michael Bryce se aleje del de Marvel. Lo mismo sucede con Samuel L. Jackson cuyo personaje abusa del uso de groserías que en un inicio causa risa, pero que llega a cansar. 

El gran reparto con el que cuenta Duro de Cuidar 2, entre los que se encuentran Morgan Freeman, Salma Hayek, Samuel L. Jackson, Ryan Reynolds y Antonio Banderas, no impide que los personajes se vean acartonados y, como consecuencia de ello, planos. El arco dramático de los personajes es mínimo, pues la película basa su impacto en la acción y comedia que constantemente se hacen presentes.

Duro de cuidar 2 es una película entretenida y dinámica que durante los 90 minutos que tiene de duración mantiene al público con los ojos pegados a la pantalla, la falta de desarrollo de personajes y el abuso de clichés que tiene no impide que cumpla su objetivo principal: entretener. Es una garantía que el público va a reír, divertirse, entretenerse e impresionarse con lo que ofrece esta película.

   
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