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(Alguien, en algún lugar)

En un planeta hiperconectado, en el que un sinnúmero de redes sociales se ha apoderado de la gente, resulta paradójico que existan múltiples personas sometidas al yugo de una flagelante soledad que cierne sobre la humanidad. Las relaciones líquidas de las que habló Zygmunt Bauman son una realidad y el hilo que une a las comunidades es tan frágil que parece condenado a perecer en un sumamente reducido periodo de tiempo. 

Bajo esta perspectiva del mundo el director Cédric Klapisch presenta en las pantallas Deux Moi, una comedia ligera, que se sumerge en las complicaciones de las relaciones sociales actuales y realiza un estudio agudo y crítico del ser humano y su soledad. La historia presenta la historia paralela de Rémy y Mélanie, dos jóvenes vecinos que ignoran la existencia del otro y que tratan de lidiar con su propia soledad.

Mélanie es una bióloga que no ha podido superar el duelo de su última relación y que ha roto todo vínculo familiar que poseía. Cuando las paredes de su departamento dejan de ser el compañero ideal, Mélanie intenta conocer personas a través de aplicaciones de citas, con resultados poco alentadores. La única interacción “real” que mantiene es con una sicóloga, su hermana y un gato que encontró. 

Rémy, por otro lado, es un obrero obsoleto cuyo trabajo ha sido sustituido por robots. Vive solo, aislado de su familia y de cualquier tipo de relación humana. El dolor de la pérdida de un familiar querido en su infancia lo ha condenado a un ostracismo autoimpuesto. Al igual que Mélanie, el único contacto que tiene Rémy es con su sicólogo, nugget (su gato) y con una compañera de trabajo. Las vidas paralelas de estos dos jóvenes muestran el vacío de una vida saturada de redes sociales en las que las relaciones son una moneda de cambio corriente.

La película logra mostrar de una forma simple, y a la vez profunda, la contradicción inherente que padece esta sociedad hiperconectada que basa sus relaciones en la tecnología. El subterráneo funge como perfecta metáfora de lo anterior; así, vemos en los primeros planos la diversidad de personas que conviven en este transporte público y que, a pesar de que sus cuerpos inevitablemente se rocen, no se voltean a ver. Cada uno de ellos convive con su celular, aislándose de los seres que están a su alrededor e ignorando su existencia.

Los protagonistas comparten el mismo horario de actividades, viven en edificios contiguos, consumen los mismos productos que compran en la misma tienda y, sin embargo, jamás se han visto. En esta película la mirada juega un papel crucial y el director logra mostrar este hecho a través de la monopolización que tiene el celular sobre la mirada de los personajes. Son mínimas las ocasiones en que las miradas de los personajes se cruzan, sus relaciones dependen de una red social que impide el contacto humano real.

Deux Moi también muestra de una manera tajante la banalidad de las relaciones amorosas y la fragilidad de éstas. Un ejemplo claro de lo anterior es una escena en la que se muestra a Mélanie, apoyada de sus amigas, buscando hombres a través de una aplicación; a la par que la protagonista elige entre un amplio catálogo de hombres, una de sus amigas la cuestiona sobre el tipo de comida que van a elegir. La línea delgada que divide a un ser humano de un producto de consumo en la actualidad es evidenciada, e incluso borrada, por el director, otorgando una crítica perfecta a la banalidad de la elección de la pareja.

Para acentuar la soledad en la que se encuentran inundados los protagonistas, la película los muestra pequeños ante la inmensidad de la naturaleza, esa naturaleza que es apreciada a través de una pantalla e ignorada en su magnanimidad. Mientras vemos a los personajes encerrados en su contexto laboral y personal, el director muestra a la naturaleza amplia y bella, como una opción para salir de esa soledad padecida.

Los personajes secundarios que presenta la película son un excelente pretexto para mostrar las contradicciones de la sociedad actual. El dueño de una tienda de comestibles y sus productos per se, fungen como símil de los cientos de emigrantes de diversas nacionalidades que ofrecen diversidad y riqueza a la cultura de los países potencias y que, a pesar de lo anterior, son ignorados por una sociedad que consume y desecha simultáneamente. Las personas con las que los protagonistas tratan de intimar representan la fragilidad de las relaciones amorosas y la pérdida de la capacidad del ser humano para relacionarse cara a cara con su otro.

Cada uno de los protagonistas seguirán su camino en busca de evadir a su soledad y la encontrarán de la forma menos esperada para ellos y que podría, incluso, considerarse arcaica. Deux Moi es una comedia simple que entretiene y no exige mucho de su espectador, pero que a la vez realiza un estudio puntual de las relaciones actuales.

El énfasis que pone en los coprotagonistas en perjuicio de los personajes secundarios que no logra desarrollar completamente, sumen a la película en una especie de letargo en el segundo acto que no demerita en nada a la trama y que logra retomar su ritmo para mostrar un final que pugna por otorgarle al espectador la esperanza del retorno hacia las relaciones humanas reales en un mundo que las ha olvidado.

   
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