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Una conferencia es ese vínculo que se da entre “aquel que sabe y el que podría saber”, pero ¿qué sucede cuando la conferencia sufre una metamorfosis y se convierte en confesión? Con esta premisa bajo la manga, regresa la puesta en escena Conferencia sobre la lluvia, una obra escrita por Juan Villoro, dirigida por Sandra Félix y protagonizada por Arturo Beristain.

La obra tendrá una corta temporada en el Centro Cultural del Bosque. Del 16 de febrero al 16 de marzo, podrán presenciar un monólogo que se desmarca del teatro convencional, una razón para regresar a las butacas a aquellos desertores y entusiasmar a los novatos de las artes escénicas.

Lo primero es lo primero, la obra huele, apesta a Juan Villoro. Esa extraña combinación entre lo mordaz y lo tierno, lo intelectual y lo pop, lo elegante y lo coloquial. El eterno jaloneo de la vida cotidiana con la imaginación que retrata tan bien Villoro.

Conferencia sobre la lluvia relata las obsesiones de un bibliotecario que llevará a cabo una conferencia sobre la lluvia y su influencia en la poesía, muy pronto, la charla se vuelve catarsis y el protagonista revela sus traumas, sus fracasos amorosos, su nostalgia por la familia y su incorruptible amor por los libros. Y es que, ante todo, esta obra es una oda a los lectores, a la alegría de leer, a esos pequeños rituales que cada persona tiene para devorar un texto… “sin quietud, no hay lectura”, decreta nuestro protagonista.

A lo largo del monólogo, se disparan diversas referencias literarias que van desde César Vallejo hasta Las mil y una noches. Villoro juega con sus influencias, con su pasado y su presente para crear un alter ego o quizá una visión de su futuro, un retrato de cómo será en unos años.

La escenografía, la iluminación y la música se basan en la economía de recursos, pero no se confundan, la obra no es tacaña, es sutil. Cada variación de humor, cada gesto y cada recuerdo, es matizado por un tenue cambio de iluminación y un piano que esboza dos o tres notas. Sandra Félix conoce su espacio, conoce a su actor y conoce su texto, su dominio se representa en una dirección segura, compasiva y empática con su público.

En cuanto a Arturo Beristain no hay mucho que agregar, el hombre domina de pies a cabeza a su personaje ¿o el personaje domina a Beristain? Cuenta la leyenda -o más bien el boletín del Centro Cultural del Bosque- que el actor realizó su examen para egresar de la Escuela Nacional de Arte en este mismo escenario hace 46 años. Prueba superada entonces, prueba superada hoy.

Tienen un mes para disfrutar de esta obra nostálgica y reflexiva, que hiere la sensibilidad pero que, como menciona su protagonista en un pasaje, “arruina un poco, sin destrozar nada”.

Fotos de Yasser Blancas.

La temporada se llevará a cabo del 16 de febrero al 16 de marzo con funciones de jueves a domingo en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque.

Con lluvia o sin lluvia, tienen que ir.

 

   
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