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La Higuera,Bolivia, octubre, 9, 1967. Los gritos de cientos de balas generan un ruido ensordecedor en la selva. La muerte impregna su aroma viciado. A lo lejos, debajo de un árbol un guerrillero argentino al que apodan el Che sucumbe ante el insufrible dolor que le genera una bala que decidió alojarse en su pierna para escapar de lo cruento de la guerra. El fin está cerca, él lo sabe. A varios kilómetros de la ciudad que lo vio nacer, Enrique Guevara de la Serna, el Che, alza su vista al cielo, pero lejos de ver nubes, se encuentra con las personas que nutrieron su pasado y forjaron su futuro, un futuro que por primera vez no es incierto.

¡Che! Los fantasmas del héroe, dirigida por Abraham Alcalá, es un viaje onírico por la vida del médico argentino que un día decidió tomar su moto y viajar por toda Latinoamérica luchando por sus ideales. El escenario del Teatro La Capilla se convierte en un campo de guerra nebuloso en el que un Che agonizante tendrá que enfrentarse cara a cara con su pasado, reconocer sus errores y renunciar, por primera vez, a su espíritu de aventura.

Al tiempo que figuras de la talla de Fidel Castro y Eva Perón visitan al moribundo guerrillero para juzgarlo y mostrarle su imagen a los ojos de otros; su familia y las mujeres que poblaron su vida se presentan ante él, sí, para reconfortarlo, pero también para increparlo y reclamarle su abandono. Otra figura con la que se entrevista es con su espíritu aventurero encarnado en la piel de un joven e idealista pirata que lo incita a no rendirse, a tomar el timón y dirigir sus velas a nuevas aventuras.

Esta puesta en escena se aleja de la mitificación de este revolucionario y se centra en realizar un estudio profundo de su vida y los detalles de ésta. El director presenta a un Che humano, con dudas, temores, culpas, anhelos, arrepentimientos y sentimientos de adversidad. A través del personaje de una joven e idealista periodista ¡Che! Los fantasmas del héroe cuestiona la mutación que la imagen del guerrillero sufrió tras su muerte y critica la forma en que éste pasó de ser un símbolo de libertad y lucha, a ser un artículo de consumo capitalista que puede ser utilizado en playeras, tazas, fondos de pantalla… 

La periodista narra los últimos momentos de Ernesto Guevara, al mismo tiempo que hace la crónica de lo que parece ser su propia muerte. El director compara, sutilmente, el trabajo del periodista contemporáneo con el de un guerrillero en la primera línea de batalla y demuestra que las diferencias que los separan son prácticamente nulas.

El uso de luces que tiene la obra y que cambia intermitentemente de azul a amarillo exponen los pensamientos de un Che ateo que se debate entre el cielo y el infierno. El juego de luces también permite conocer los sentimientos que le generan los personajes con los que se entrevista, el azul se impone cuando los recuerdos y las personas le son gratas; el amarillo lo sume en un dolor causado por sus culpas.

El montaje es ideal para aquellos que conocen la vida y obra del Che Guevara, pues en él no sólo verán a un guerrillero fuerte y valeroso, también al hombre frágil e inseguro que se oculta debajo de la ropa militar manchada de tierra, sangre y anhelo. Para los que no conoce al Che, la obra puede servir como una excelente introducción para adentrarse en la vida de este hombre capaz de iniciar una revolución llevando consigo únicamente una maleta repleta de sueños e ideales.

¡Che! Los fantasmas del héroe, se presentará en el teatro La Capilla todos los jueves del 5 de marzo al 20 de abril del 2020 a las 20:00.

   
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