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Si de originalidad e irreverencia hablamos, hay una banda que cumple a la perfección con estos calificativos. Me refiero a cuatro genios musicales que emergieron a principios de los ochenta en los Ángeles, California, para rescatar la esencia del funk clásico, mezclarlo con la potencia del rock y coronarlo con tintes de hip hop. Esta fusión generó un estilo de rock explosivo único, que colocó a los Red Hot Chili Peppers (RHCP), en la cima de la escena musical.

A inicio de la década de los noventa, la banda probó las mieles del éxito con el lanzamiento de su quinto disco Blood Sugar Sex Magik, en el cual buscaron experimentar con estilos musicales como el punk o el rock psicodélico. Esta fórmula funcionó, pero a nivel personal, los problemas de adicciones y egos propiciaron la salida de algunos integrantes, mermando el potencial creativo de la agrupación, la cual se vio inmersa en un bucle casi autodestructivo.

Pero como todo en la vida, después de tocar fondo viene el glorioso resurgimiento, y para los RHCP el ave fénix vendría marcada con el nombre de Californication. El séptimo disco de la banda vio la luz en junio de 1999, justo unos meses antes de dar el brinco al nuevo milenio, donde el mundo esperaba una revolución tecnológica que lo cambiaría por completo, o eso decían. Es justo ahí, entre la nostalgia de un público que aún se aferraba al sonido del grunge noventero, donde se creó el escenario ideal para un disco que significó el retorno de la banda a sus orígenes.

Californication marcó el regreso de John Frusciante a la agrupación, incorporando riffs de guitarra mucho más melódicos pero con rastros de punk y funk que son un deleite para el oído, como se puede apreciar en los acordes de ‘Scar Tissue’. En la parte lírica, Anthony Kiedis se preocupó por tener letras más estructuradas y dejar atrás la improvisación, logrando maravillas como ‘Road Trippin’ o ‘This Velvet Glove’.

El disco resulta una radiografía de la banda, nutriéndose de las experiencias más oscuras de la agrupación, dando como resultado un listado de quince canciones, todas con potencial de sencillo, que se encuentran plagadas de emociones. Una auténtica catarsis resultó esta producción para los RHCP, quienes regresaron con un sonido más maduro, pero sin perder su toque característico de sarcasmo y rebeldía.

La parte visual de esta producción, también tiene aspectos a destacar. En la portada del disco, nos regalaron una imagen cargada de simbolismos, que a través del color rojo, azul y naranja, remontan al cielo y al infierno, haciendo alusión a las tormentosas vidas de sus integrantes, lo demás lo dejaré a su interpretación.

En los videos de los sencillos también apostaron por ideas nuevas y un poco más complejas, por ejemplo, en ‘Otherside’ crearon una abstracción surrealista, que conjugada con el sonido profundo y envolvente del bajo, resulta hipnótico. Aunque el más popular fue el del sencillo ‘Californication’, en donde simulan un videojuego donde los integrantes de la banda, realizan misiones en las calles de los Ángeles.

A dos décadas del lanzamiento del disco que reivindicó a “Flea” y compañía, pretendo hacer un breve tributo a la banda con estas líneas,  porque aceptémoslo, no es fácil tomar a tus demonios, domarlos y convertirlos en una joya musical que perdure a través del tiempo. Sin duda Californication ya tiene su lugar como uno de los mejores discos de la historia del rock, y aún mejor, logró regresar al Olimpo de la música a los Red Hot Chili Peppers, para grabar su nombre en letras de oro, como una de las mejores bandas de rock en el mundo.

   
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