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Hablar  de sexo, política o religión siempre resulta un verdadero conflicto, se dice que son tópicos que nunca se deben tocar en una misma charla, ya que no se llegará a ningún lado. Por suerte,  el dramaturgo Tony Kushner, decidió ignorar la regla y nos entregó una obra ganadora del Pulitzer, de la cual se desprende la traducción de David Olguín  Ángeles en América: El milenio se aproxima, texto que bajo la dirección de Martín Acosta se presenta en teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque.

El montaje toca el tema del poder, la homosexualidad, el VIH, el racismo, la religión y la política, enlazados a través de tres historias que convergen para crear una realidad que por momentos resulta cruda y hostil, pero que en un parpadeo se convierte en una absurda  alucinación.

La obra se sitúa en el año de 1985, en la ciudad de Nueva York, bajo el mandato del presidente Reagan, donde hablar de ciertos temas no está permitido. Así conocemos a Prior Walter (Fabián Corres) un homosexual que es diagnosticado VIH y está muriendo; paralelamente encontraremos a Joe (Fernando Álvarez Rebeil) un abogado mormón, regido por la ética y que reprime su homosexualidad; finalmente aparece en la ecuación Roy Cohn (Diego Jáuregui) un abogado corrupto y antisemita, que solo le interesa conservar el poder.

A estos personajes se le suma la actuación de Nacho Tahhan en el papel de Louis, el novio judío de Prior; y Diana Sedano, quien interpreta a Harper Pitt, una mujer adicta al Valium y esposa de Joe; son estos dos personajes los que fungen como conectores entre las historias.

En escena también vemos a Mario Eduardo D’León, Tanya Gómez, y Georgina Tábora; dando como resultado un elenco que se maneja con una exactitud casi  coreográfica entre las tres historias, las cuales existe en un mismo espacio, pero nunca interactúan físicamente una con la otra.

El trabajo de los actores se ve complementado con una escenografía que aunque en apariencia es sencilla, se va transformando en una especie de laberinto, con puertas que se abren en lugares inesperados, como si  las paredes absorbieran y lanzaran a los actores constantemente.

Por otro lado el diseño de iluminación es envolvente, a través de los colores nos vamos adentrando en la mente de los personajes, y en ocasiones la penumbra se adueña del escenario  para generar un juego de contrastes.

Ángeles en América resulta un trabajo escénico complejo, es un drama crudo en el que los personajes debaten con sí mismos, se cuestionan constantemente si deben hacer “lo correcto” (eso que la sociedad dicta como normas),  o lo que en realmente desean. Se da un enfrentamiento directo con los prejuicios, el abandono, el desamor, la ira, la culpa, la soledad y el dolor; generando un ambiente de tensión que se rompe hábilmente con el uso del sarcasmo y el humor negro.

Aunque el  montaje es largo (tiene una duración de más de tres horas), el tiempo no se hace pesado, la historia te engancha desde el inicio y conforme avanza, se van develando pequeñas sorpresas a través de personajes secundarios que vienen a refrescar con un cierto toque de comicidad.

A pesar de ser una obra que se sitúa en el milenio pasado, Ángeles en América retumba como una crítica a la sociedad moderna, a través de ciertos guiños en los diálogos, y en especial con la atinada aparición de la figura del actual presidente de Estados Unidos; como una comparativa al gobierno de Reagan.

Ángeles en América: El milenio se aproxima, es una puesta en escena que reúne un gran trabajo técnico y un excelente desempeño actoral; para proponer una reflexión sobre el ser humano y su actuar en una sociedad que sigue orquestada por la política, la religión y el poder.

  • Drama
  • Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque
  • De jueves a domingo a las 18:00 horas, del 3 al 27 de octubre
  • Dramaturgia: Tony Kushner
  • Traducción: David Olguín
  • Dirección: Martín Acosta
  • Elenco: Fabián Corres, Diego Jáuregui, Nacho Tahhan, Tanya Gómez, Fernando Álvarez Rebeil, Mario Eduardo D’León, Diana Sedano, y Georgina Tábora.
   
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