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El típico black eye que se puede ver en los jugadores de americano, sin el cuerpo de gran volumen tan común en este deporte, pero tal vez con igual o mayor energía. Un casco listo para amortiguar en caso de que un objeto se salga de orbita durante la lluvia que acontece durante esta obra. Coderas y rodilleras listas para saltar, no de un puente ni hacia el abismo, sino desde una mesa de acero inoxidable para contar la historia de un amor aniquilado, de unas manos color rubí y la disputa entre dos imperios; para contar Algo de un tal Shakespeare

Esta obra que, según cuenta su cocreadora Sara Pinet, surge de una invitación de Adrián Vázquez para jugar e improvisar con el objetivo personal de finalizar cada función entre manchas e hilaridad y con la misión artística de realizar una puesta en escena que situara las historias del dramaturgo inglés mucho más cerca de las audiencias jóvenes; con un tono vivaz que deshilara el rechazo que a veces engendran los nombres clásicos en el teatro. Este año, la obra cumple más de 7 años desde su primer estreno.

“Siento que una de las razones por las que la obra se ha mantenido tanto tiempo es porque es el tipo de teatro que nos gusta hacer y ver. No buscamos rendirle un homenaje a Shakespeare, sino buscamos bajarlo de las estrellas y lo llenamos de lodo, de comida y de agua y lo revestimos con el humor de los mexicanos”, comentó Sara, quien además de actriz, ha destacado en su carrera como dramaturga.

Los ingredientes de las tres historias que componen Algo de un tal Shakespeare no son crinolinas y parasoles, sino verduras, batidores, harina, betabeles araña y cebollitas cambray. “Ninguna obra está terminada al cien o es inamovible. Esta es como un partido de futbol, con mucha acción y sorpresas; función tras función nunca se sabe lo que va a pasar. El trabajo tiene bases tan sólidas que nos permite improvisar y jugar con las piezas. Tratamos de que todas las funciones se mantengan frescas”, expresó la actriz acreedora al Premio Metropolitano de Teatro a Mejor actuación femenina de reparto por El amor de las luciérnagas.

Para escoger, de entre el repertorio shakesperiano, las tres piezas que conformarían esta obra, Sara Pinet consideró sensato escoger el Tito Andrónico ya que la cocina y las largas guerras podrían asemejarse a la obra que estaban buscando crear. Por su parte, Adrián Vázquez pensó que la historia de los dos jóvenes enamorados, Romeo y Julieta, lograría una buena combinación. Además, Macbeth completa la triada por su poética particular, según señaló la actriz. 

Finalmente, y después de que muchos espacios escénicos cerraran por meses y muchas obras sucedieran en formato virtual, Sara Pinet destaca el ritual que representa para ella el teatro y las sensaciones que provoca: “El teatro siempre ha sido un lugar de comunión, un lugar donde podemos conectar y comunicar; agarrarnos a ello para seguir conviviendo aún con distancia. La pandemia fortaleció e hizo más tangible lo mucho que nos impacta y modifica experimentar la energía en una sala de teatro”. 

  • Temporada presencial: VIE, SAB y DOM del 27 de agosto al 31 de octubre. 
  • Duración aproximada: 130 minutos.
  • Dramaturgia: Adrián Vázquez.
  • Dirección: Adrián Vázquez.
  • Elenco: Sara Pinet y Adrián Vázquez.
   
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