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La Divina Ilusión: Boris Schoemann repitió temporada en 2018 con una obra de metateatro; un homenaje que pone de manifiesto el poder de este arte. La pasión que despierta y los obstáculos que le impiden su desarrollo se reflejan a través de la historia de la legendaria actriz Sarah Bernhardt. El texto de Michel Marc Bouchard nos da una razón para seguir llenando recintos, para defender al teatro, para vivirlo celebrarlo.

El Hilador: Paula Zelaya Cervantes junto con Once Once Producciones, logró traer una historia de amor especial. Con la comedia negra y la fantasía nos demostró que las relaciones no son blanco o negro, sino una combinación de ambas; que en la oscuridad siempre se puede encontrar la luz y viceversa; y que el poder de la magia del teatro es mucho más fuerte de lo que creemos.

Divino Pastor Góngora: la combinación perfecta entre el teatro intelectual y el cómico, entre el clásico y el actual; entre el reflexivo y el ligero. De la mano de su protagonista José Sefami, Divino Pastor Góngora ofrece una experiencia teatral perfecta para los amantes de las palabras, las risas y el entretenimiento inteligente.

A ocho columnas: una vigente y dura lección sobre los encantos y atrocidades del periodismo en México. De la mente de Salvador Novo, llegó esta obra a la cartelera mexicana que nos ayudó (y obligó) a reflexionar sobre las fronteras entre la ética y el éxito profesional.

 

La sociedad de los poetas muertos: La manera en la que todo el equipo de producción retoma esta increíble historia es impresionante, desde el inolvidable cast hasta la iluminación es perfecta para enfatizar los detalles que se deben recordar de la narrativa. Alfonso Herrera definitivamente es la persona correcta para traer de nuevo a la vida al Sr. Keating.

El Merolico: La persona perfecta para representar los entremeses de Miguel de Cervantes terminó siendo nada más y nada menos que un merolico, una persona con un encanto impresionante, que no sólo sabe cómo venderte alguno de sus remedios, sino que también puede relatar los impresionantes clásicos de manera única y original. Esto solo fue posible gracias al encanto de Fernando Villa y el equipo de producción detrás, que te hacen pasar una de los mejores ratos frente a un escenario.

Terror: desde Alemania para el mundo, bajo la dirección de Antonio Vega, Terror es un poderoso mensaje que trasciende recintos ¿cuáles son los límites de la moral y lo correcto? ¿hay respuestas correctas cuando se habla de vida o justicia? El espectador se lleva a casa la experiencia no sólo como un tema de conversación, sino como un replanteamiento de sus propios principios.

Hello Dolly: la versión mexicana del clásico de Broadway no escatimó en ningún detalle para hacer honor al género musical con una producción fastuosa en escenografía, vestuario e iluminación. La obra realza el empoderamiento femenino a través de una protagonista fuerte y audaz. Como cereza del pastel tenemos a Jesús Ochoa en un extraordinario manejo de la comedia.

Rodando: Un monólogo para los amantes del teatro y el cine. A través de una narración original y descriptiva, el actor Andrés Giardello nos da un “aventón” (literal y metafórico) por la filmación de una road movie y su vida.

   
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2 Comentarios

  1. Isaac Rosas
    1 diciembre, 2018 at 11:02 pm — Responder

    Vi seis de nueve obras de esta lista. No estoy de acuerdo con todas pero me gusta; el gusto se rompe en géneros. Sería interesante saber de entre cuántas obras salió esta lista.

  2. Leo K
    2 diciembre, 2018 at 1:21 am — Responder

    Es neta? En qué se basan? Terror me pareció de lo peor del año, y dejan fuera proyectos como Buenas Personas, La obra que sale mal, Los últimos 5 años, Dogville o incluso Les Miserables

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