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Ayer por la noche Estúpida historia de amor en Winnipeg tuvo su estreno en el Teatro Helénico. Con la interesante combinación entre la dramaturgia de Carlos Talancón y dirección de Sebastián Sánchez Amunátegui la obra nos lleva a través de un amor repentino, de esos que rompen esquemas y luchan contra los prejuicios sociales.

¿Necesitas razones para ir a verla? Nosotros te damos cinco.

Foto: Itzel Noguez
  • Es estúpidamente fresca: Estúpida historia de amor en Winnipeg se siente como una confesión en boca de un amigo; incluso como si fuera alguna remembranza propia de un amor fallido. La obra recoge situaciones cotidianas de relaciones fugaces y tóxicas donde la diferencia de edad e ideología es, al mismo tiempo, la fuerza de atracción y la fuente de conflicto.
Foto: Itzel Noguez
  • El amor en tiempos modernos: más allá de centrarse en una pareja gay, el texto de Talancón pone sobre la mesa los estereotipo que la sociedad ha dictado para el amor. ¿Cuánto sacrificio implica? ¿Dónde se encuentra la estabilidad? ¿Siempre uno se enamora más que el otro? Al concluir la obra, cada uno decidirá si se trata de un final feliz o no, pues los tiempos modernos aún esconden prejuicios en nuestras expectativas.
  • El frío que cala los huesos: luego de que los protagonistas, Irving (José Ramón Berganza) y Juan (Martín Saracho) se van a vivir a un pequeño y frío lugar de Canadá, su relación también pierde calor. Los papeles se invierten, ahora es Juan el de la cartera gorda e Irving el que busca mejorar la actividad sexual; pero irremediablemente intuimos el destino de la pareja y sentimos pena por ambos.
Foto: Itzel Noguez
  • Las mamás siempre saben: al menos eso creemos. Irónicamente, la madre de Juan (Milleth Gómez) será la primera en abrir su mente, en permitir cambiar su forma de ver el mundo. Más allá de tener o no la razón, se trata de dejar atrás las ideas que se oponen al amor, en cualquiera de sus expresiones.
  • El humor, siempre el humor: en Talancón y Sánchez Amunátegui el humor negro sienta bien. Sin recurrir a lo vulgar ni visitar el doble sentido, la obra usa lo cotidiano para trazar milimétricamente los límites entre la sátira y la desilusión; entre lo ingenuo y lo real. Las risas no se sienten incómodas, pero dejan recuerdos y reflexiones, ¿qué hemos hecho nosotros por amor o egoísmo?
Foto: Itzel Noguez

Estúpida historia de amor en Winnipeg se presenta todos los martes a las 8:30 pm en el Teatro Helénico.

   
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