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Un par de horas después del estreno del especial de El Mejor Comediante Del Mundo de Alex Fernández, ya era tendencia en twitter, días después se posicionó entre el Top 10 de popularidad en Netflix, y es que es uno de los consentidos de la generación de cómicos que han posicionado el stand up comedy en México. 

Para celebrar el lanzamiento de su segundo especial para la plataforma de streaming, se llevó a cabo un screening para amigos y familiares del humorista, donde nos recibió para charlar. Al entrar, Alex Fernández sonríe, nos saludamos. Tras la clásica y protocolaria pregunta ¿cómo estás?, vuelve a sonreír con mayor soltura pero percibo sus nervios, pero también contagia su alegría.

Foto: Itzel Noguez

Alex Fernández, el mejor comediante del mundo

Luego de pasar siete años en una oficina, sus estudios de mercadotecnia le sirvieron para emprender y levantar su carrera fuera del “godinato”. Sabe de posicionamiento, de estrategias de venta, de target, también sabe de sensibilidad, de humor blanco, de sarcasmos. Lo que no sabe -pero lo está descubriendo- es el cariño que ha despertado en sus seguidores, aún cuando en sus presentaciones habla de aquello que parece ser “delicado”. 

¿La comedia sirve para hablar de cualquier cosa? Sin titubear lo confirma. “Por supuesto, sobre todo de aquellas cosas horribles y espantosas; es para lo que más sirve”. Para Alex Fernández la comedia, más que un estilo de vida, es una forma de ser, un modo de ver el mundo. Burlarse de ciertas situaciones, confiesa, es una reacción humana e incluso universal. Él escribe para conectar con la gente. 

Dedicado a más de un proyecto, nos habla de su proceso creativo, de su necesidad de mantenerse cómodo con lo que escribe, de mantenerse leal consigo mismo. “Este especial, comienza muy juguetón, con ideas que traía desde hace tiempo”; lo que habita en su cabeza puede dar vueltas semanas o hasta años, pero hay cosas que simplemente necesitan ser abordadas en sus rutinas. 

Foto: Itzel Noguez

Pero, ¿cómo decidir abrirse y compartir un doloroso e íntimo episodio de su vida con su público? Su respuesta es honesta y certera; explica cómo el cáncer parece ser tabú, pocos quieren hablar de él, sin embargo evadir el tema no evita su existencia. “Llegó un punto donde definitivamente tenía que hablar de estas cosas;  tenía que hacer un show así y no pensaba en otra cosa más que eso, era lo que quería ver en pantalla. Fue totalmente una catarsis y una terapia. Fue platicar de cosas que yo vivía con mi familia y pero que no podía hablar así nada más”.

Su nueva familia

Luego de escribir, presentar y grabar su especial su familia lo sigue apoyando, la enfermedad de Pedro, hermano de Alex Fernández, fue una prueba que reforzó el concepto de sangre. “Aprendes a aprovechar, a valorar las cosas, a ver cómo funciona tu familia bajo presión, bajo cosas complicadas. Yo nunca había visto a mi mamá en una situación así;  la admiro muchísimo, ver cómo aguanta, es una chingona.” 

Nuevamente se dibuja en su rostro una sonrisa, una sin nervios y con mucha sinceridad, debajo del escenario, sin un micrófono, las anécdotas junto a sus hermanos, su sobrina, sus padres se vuelven puntos de vulnerabilidad que no duda en compartir con la misma transparencia que le ha permitido rodearse de gente que le quiere. La familia que él ha escogido y que esa misma noche lo acompañaba en su screening. 

Foto: Itzel Noguez

El aprendiz

A lo largo de sus 34 años, Alex Fernández ha aprendido lo difícil de seguir un sueño, en el trayecto, también ha aprendido que difícil no es imposible, que el trabajo duro tiene sus recompensas. Su capacidad de superación va de la mano con un par de pies en la tierra, con eso presente nos confiesa “yo siento un compromiso con el stand up mexicano para que mejoremos”.

El comediante se detiene a pensar por un momento, la mayor lección llegó de la mano de quimioterapias, bajo el nombre de una enfermedad: cáncer. El padecimiento de Pedro, le dio nuevas razones; le enseñó a valorar “a veces nos enfocamos en lo negativo, en lo físico, en lo económico; pero de repente aparece una enfermedad capaz de unir a la gente y eso es lo bonito”.

La rutina de stand up que estrena, también lleva un mensaje a su audiencia. Es un recordatorio de que necesitamos ser más empáticos, disfrutar cada momento. De forma sutil y -evidentemente- graciosa hace un recorrido por las etapas de la vida, su intención lleva una bandera: reforzar la comunicación humana, una que, considera, se ha debilitado, uno de los síntomas es el saber que no hablamos de ciertos temas.  “Estamos en una época donde ya no compartimos tanto y hay que hacerlo”.

Foto: Itzel Noguez

El show debe continuar

Finalmente, felicito a Alex Fernández, bajo a la antesala de la proyección. Ahí están sus amigos, algunos de ellos también comediantes. Cuando lo ven bajar, lo abordan, le preguntan con genuino interés cómo le ha ido con la prensa. Lo felicitan, pues algunos ya vieron su especial, otros comparten anécdotas ajenas al evento. 

No sé qué pasaba por su mente, quizá recuerda el estreno de su primer especial y lo que lo motivó a escribir “El mejor comediante del mundo”. Quizá seguía nervioso por ver la reacción de sus supercuates; probablemente sólo estaba disfrutando del momento, porque siempre, sin importar nada, el show debe continuar. 

Hasta pronto, Pedro

“El mejor tributo es para él”.

Foto: Itzel Noguez
   
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