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Innovador por oficio y talentoso hasta el final de sus días. Achille-Claude Debussy fue uno de los compositores más importantes del siglo XIX. A lo largo de sus 55 años de vida (1862-1918) se dedicó a crear sonidos que no habían sido escuchados anteriormente, muchos de ellos, influenciados por la literatura y la poesía.

Debussy es considerado como un punto de partida para la música moderna, esto se debe al atrevimiento del compositor francés por romper los estrictos esquemas de composición (que anteriormente ya habían sido modificados con el paso del tiempo), es decir, las piezas abandonan el enfoque teórico riguroso, para preocuparse en la expresión de aquello que se creaba.

Gracias a ello, el compositor y también pianista pudo escribir obras maestras como el Claro de Luna, La Mar y el célebre Preludio a la Siesta de un Fauno. Obra en la que me dedicaré a homenajear en esta ocasión.

Una de las características maravillosas dentro del catálogo de obras de Debussy es la capacidad para recrear atmósferas de carácter onírico, un ambiente que estimula el inconsciente para fondear nuestras fantasías con su música. El Preludio a la Siesta de un Fauno, estrenado en su natal Francia, el 22 de diciembre de 1884, es una clara muestra del virtuosismo que lo inmortalizó.

La pieza dura diez minutos aproximadamente, es considerada como una “poesía orquestal”, puesto que la música está inspirada en un poema de Stéphane Mallarmé, titulado La Siesta del Fauno, que versa sobre los encuentros de la mitológica criatura con unas ninfas dentro de sus sueños.
La pieza no tiene una estructura fija, la partitura es considerada como la raíz de una corriente llamada Modernismo, cuya influencia prendería frutos en el siglo XX. Fue sumamente polémica en su momento debido a la carga erótica del poema, a pesar de ello, la belleza musical y sugestiva que Debussy nos detalla es digna de cualquier cumplido.

Al principio, la pieza inicia con la melodía principal, varios compases después inician la armonía que induce a un estado de desdoblamiento, es posible imaginarse siendo testigo en el sueño del fauno, recreando sus peripecias, sus coqueteos a las ninfas, y todo lo que nuestra mente sea capaz inventar.

El ritmo de la música es tenue todo el tiempo, por ello es fácil mantenerse en aquel estado meditabundo, la melodía principal se repite en gran parte de la pieza con distintos instrumentos. Preludio a la Siesta de un Fauno es una obra maestra del inolvidable Claude Debussy cien por ciento recomendable, que, con seguridad, los llevará a vivir una experiencia extraordinaria, Sólo necesitan conectarse los audífonos, cerrar los ojos y reproducir la playlist.

 

   
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