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Los dos se desnudaron y se besaron

porque las desnudeces enlazadas

saltan el tiempo y son invulnerables

nada las toca, vuelven al principio.

Octavio Paz

Poeta, editor, vínculo entre culturas e infatigable defensor de la libertad, Octavio Paz es autor de una obra inagotable a la que siempre es necesario volver; es además, un mexicano universal, celebrarlo es celebrar la poesía. Con su muerte, México pierde a uno de sus grandes poetas, el más importante de historia reciente. Octavio Paz es una parte fundamental en la historia de la poesía mexicana, con hondura propagó el sentimiento lírico de su arte.

Escribir o hablar sobre Octavio Paz es difícil, la mayoría de las veces se termina mencionando suposiciones que rodearon al personaje y se olvida su extensa obra; en otros casos se le alaba o critica de una forma inverosímil. El poeta y periodista Efraín Huerta decía “Octavio Paz tiene en México sus más fuertes detractores, al mismo tiempo sus adoradores más fanáticos”, cuando se escribe o habla de Paz es difícil lograr la objetividad.

Este 31 de marzo se cumplirían 104 años del nacimiento de Octavio Paz, en Bogart Magazine entendemos esta fecha como una oportunidad para volver a la obra y figura del único Premio Nobel de Literatura mexicano. Para estar a la altura de su legado, nos impone la necesidad de no hacer un festejo vacuo, retórico o grandilocuente; este texto intenta ser parcial y un puente entre los lectores y el pensamiento de Paz.

Octavio paz es uno de los autores en castellano más relevantes del siglo XX, su poesía es parte de la tradición hispanoamericana; su pensamiento logró integrar la conversación del mundo, pero además sigue vigente, volvemos a su obra para orientarnos en muchos dilemas de nuestro tiempo. los versos de Paz son una representación de la poesía mexicana de mediados del siglo XX.

Paz fue un enamorado de la vida y a su vez entendía muy bien el hecho inherente de la muerte, el  cual explicaba de una forma magistral, él decía:

Para el habitante de Nueva York, París o Londres, la muerte es palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios. El mexicano, en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más permanente. Cierto, en su actitud hay quizá tanto miedo como en la de los otros; más al menos no se esconde ni la esconde; la contempla cara a cara con paciencia, desdén o ironía.

La muerte, el amor o la soledad son temas que solitos llegaban a Octavio Paz.

Su poesía y ensayos están más allá de los convencionalismos culturales, pongo como referencia uno de los poemas con los que el Nobel mexicano entró para siempre en nuestro conocimiento, se titula y dice así:

La calle

Es una calle larga y silenciosa.

Ando en tinieblas y tropiezo y caigo

y me levanto y piso con pies ciegos

las piedras mudas y las hojas secas

y alguien detrás de mí también las pisa:

si me detengo, se detiene;

si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie.

Todo está oscuro y sin salida,

y doy vueltas en esquinas

que dan siempre a la calle

donde nadie me espera ni me sigue,

donde yo sigo a un hombre que tropieza

y se levanta y dice al verme: nadie.

El juego intelectual que Paz utilizó fue uno de los aspectos que lo llevaron a  trascender, su poesía rebasó el límite de la página y se instaló en la memoria para desde ahí, irradiar con fuerza.

No podemos dejar de lado el valor que le dio al amor y a la existencia humana, lo podemos constatar en el poema siguiente:

Monólogo

Bajo las rotas columnas,

entre la nada y el sueño,

cruzan mis horas insomnes

las sílabas de tu nombre.

Tu largo pelo rojizo,

relámpago del verano,

vibra con dulce violencia

en la espalda de la noche.

Corriente oscura del sueño

que mana entre ruinas

y te construye de nada:

amargas trenzas, olvido,

húmeda costa nocturna

donde se tiende y golpea

un mar sonámbulo, ciego.

Sus poemas son emoción concentrada y no sólo un juego de palabras, creyó que el sentido de escribir y publicar poesía radica en construir puentes entre el poeta y el lector y así, compartir dolores, felicidad, vida y muerte con sus semejantes.

El tema político es un asterisco en la vida de Octavio Paz, no negó sus tendencias políticas y siempre dijo lo que la gente no quiere oír, esos hechos marcaron su vida, solía decir: “Les duelo a los mexicanos… Su verdadero poeta debería haber sido Neruda… Qué mala suerte han tenido conmigo y yo con ellos”. Termino diciendo, hay poetas afiliados a uno u otro partido, que nunca le dijeron a la gente lo que no querían oír, callaron para ser reconocidos, por ello digo ¡Viva la poesía libre! ¡Viva Octavio Paz!.

   
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