0
Shares
Pinterest Google+

En cada escrito de Jack London, existe un rastro de las tantas facetas que su espíritu aventurero le animó a seguir; desde Lobo de mar, hasta La gente del abismo, sus vivencias fueron su gran inspiración. Es uno de los autores clásicos de la literatura norteamericana, y gozó de gran popularidad en vida, aunque llegar al éxito no le fue para nada sencillo.

Adoptó el seudónimo de Jack London, su nombre real era John Griffith Chaney. Nació  el 12 de enero 1876 en San Francisco, California; desde su infancia fue un ávido lector, desarrollando así la sensibilidad para escribir. Desafortunadamente, su situación económica le dificultó concretar una educación superior.

Desempeñó varias labores  para sustentarse, algunas de ellas le exigían ir lejos de casa. Fue  militante comunista, marinero, navegante y antes de dedicarse a la escritura viajó a Klondike, Alaska, en busca de oro. A su regreso publicó historias detallando la vida salvaje en los desiertos de ese país, pero su trabajo fue rechazado.

El joven Jack London y su primer “lobo”.

Gradualmente, sus textos comenzaron a ser reconocidos, se proponía escribir 1000 palabras al día, un hábito que perduró en él hasta el final. Con El llamado de la selva, y más tarde con Colmillo Blanco,  consolidó su prestigio, convirtiéndose en el autor mejor pagado de Estados Unidos.

Jack London habla a través de sus libros de la posición del ser humano frente a las adversidades de la naturaleza. Concepción producto de sus múltiples viajes, cuando recorrió su país a pie y por tren para unirse a una protesta en contra de la explotación laboral, su estancia en el Yukon, Alaska,  y finalmente su travesía a lo largo de las islas del Pacífico Sur.

Colmillo Blanco.

Al retorno de ésta última excursión, la salud del escritor decayó, primero a causa de enfermedades tropicales y posteriormente por problemas en el hígado debido al  alcoholismo, de lo cual habla en su obra John Barleycorn, Alcoholic Memoirs. Jack London falleció el 22 de noviembre de 1916, no sin antes hacernos partícipes de sus memorables hazañas.

   
Artículo Anterior

Harold Ramis

Artículo Siguiente

Oda a la música

No hay comentarios

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *