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Cabellera abundante con peinados de niño bueno; ojos pequeños pero sonrientes, de un azul que cautiva; labios gruesos, bien delineados adornados con una voz masculina de la que siempre se quiere oír versos y frases de galanura; pies que bailan y soportan los movimientos cadenciosos de cadera; camisas o chaquetas abiertas a medio pecho con cuellos altos que rozan las orejas… aunque esta imagen bien podría evocar a cualquier “mirrey”, sólo hay uno con la clase, talento e ingenio necesarios para perdurar en el tiempo como el padre de todos ellos, como el ídolo de los grandes, como el verdadero Rey.

Rock en la cárcel.

Elvis Aaron Presley carismático y amante de la música encontró la manera de llegar a miles, millones de corazones. De los escenarios a los sets de cinematográficos, siempre buscó que los reflectores se hicieran acompañar de inspiración. Cuando algo le llenaba lograba hacer cosas extraordinarias. La crítica llegó a ser extremadamente dura con él y con su talento, pero nunca fue impedimento para seguir haciendo lo que le gustaba. Aún cuando se le acusó de impropio e incluso pervertido por sus característicos movimientos de cadera, Elvis Presley no dejó de bailar a su estilo.

Como era de esperarse, la fama no llegó sola. Elvis generó la misma cantidad de seguidores que de detractores. Fue acusado de racista pero pocos hablaron de su capacidad para impulsar lo que muchos llamaban “música de negros”. Se criticaba la excentricidad, tanto sus trajes como su colección de autos -especialmente el Cadillac rosa- fueron excusa para tacharlo de ambicioso y derrochador; dejando en segundo término las obras de caridad y causas que apoyó. Los juicios en su contra marcaron su carrera.

El cadillac del Rey.

En la actualidad nadie ha cuestionado su reinado en el mundo del rock & roll, su legado es indiscutible. No necesitó componer para comprender el alcance de música. Al inyectar su personalidad a los sonidos del rhythm & blues, gospel e incluso del pop, creó fanatismo hacia su música, tanto que al día de hoy muchos artistas musicales lo tienen como un referente. Más allá de eso, fijó antecedentes de todo tipo. Su valor como intérprete puso, en más de una ocasión, ofertas y sumas sin precedentes; aún después de fallecido sigue figurando en listas debido a la cantidad de ingresos que su nombre genera.

Del Rey se pueden decir muchas cosas, material sobre su vida hay de sobra. Quizá junto a The Beatles ha coleccionado el mayor número de biografías, reediciones, homenajes, mercancía de colección… artículos y artículos relacionados con su transitar por este mundo. Su patriotismo y su enlistamiento al ejercito americano, su matrimonio en Las Vegas con Priscilla Presley, sus infidelidades, sus declaraciones en contra del cuarteto más famosos de Liverpool y su consumo de drogas, la muerte de su hermano gemelo al nacer, su sex appeal; todo, absolutamente todo motivo de morbo.

Hoy, que se cumplen 30 años de su muerte, nadie se atreverá nunca más a ningunear sus habilidades como lo hicieran en sus inicios. Su nombre ha quedado inmortalizado en la música. Su legado se reduce a tres palabras cuyo significado no tiene límites ni fronteras: rock & roll. Elvis Presley, el Rey, sigue y seguirá viviendo en el género que nunca olvidará temas como ‘Hound Dog’, ‘Jailhouse Rock’, ‘All Shook up’, ‘Don’t Be Cruel’, y mi favoritas: ‘Suspicious Minds’, ‘Heartbreak Hotel’ y ‘Can’t Help Falling In Love’.

¡Larga vida al Rey!

   
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