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“Primero miró el reloj que se hallaba en la mesilla de noche y vio que eran las dos y cuarto de la madrugada. Charlie no debería hallarse allí.” Sigo leyendo. Dos, diez, cincuenta páginas y otras tantas. “Están abriendo todas las atracciones. El tiro al blanco. La Rueda de la Fortuna. Y ésta es mi noche de suerte, Kit, lo siento. Lo siento muchísimo. Debemos apresurarnos…”

Entonces, cierro el libro. Lo boto en algún rincón de la casa. No importa realmente dónde, estoy segura que no querré recuperarlo después. No es su estilo pues ése es fluido, atrapa sin que lo notes. Tampoco es la trama porque logra construir una especie de morbo en el lector. Es simplemente la genialidad del autor la que me hace no querer seguir por más contradictorio que resulte.

A 69 años de su nacimiento, dedico unas líneas a quien con su literatura ha logrado en mí lo que pocos. Stephen King, el maestro del terror, ha puesto mis nervios al borde, me ha mantenido despierta pensando en sus historias, evitando pesadillas. Mientras unos sufrimos palabra por palabra, otros verán en sus obras historias fantásticas, amarán el horror en el que su literatura los sumerge, pero todos reconoceremos la maestría de su pluma.

Carrie fue la obra que lo dio a conocer. Su estructura nos hace sentir cómplices de lo narrado, como si dieramos seguimiento al acontecimiento de la colonia. A través de extractos de noticias, cartas y otros textos King dio vida a la historia de una niña que desató su ira en todo un pueblo. La psicología del texto deja escalofríos en sus lectores.

Desde Bag of bones, Hearts in Atlantis hasta Dark Tower y Black House le han valido múltiples premios y nominaciones. Su nombre garantiza calidad, no despierta dudas ante el anuncio de un nuevo título. Aún cuando se pensaba que después de la saga protagonizada por Roland Deschain -personaje inspirado en Clint Eastwood- sería lo último del autor, nos siguió sorprendiendo con nuevas publicaciones.

Su dominio literario, es una combinación de pasión y disciplina. Desde pequeño encontró en las letras una forma de vida; incluso llegó a vender cuentos en sus años de escuela. “Lee y escribe entre cuatro y seis horas al día. Si no encuentras el tiempo para hacerlo no podrás convertirte en un buen escritor.” Con ese fragmento del libro autobiográfico On Writing nos explicamos su vasta colección de títulos.

En su trayectoria, el escritor estadounidense presume de docenas de novelas, una saga y varios relatos, en su mayoría de suspenso. Todos ellos han inspirado a otros artistas para llevar adaptaciones a la pantalla chica, al teatro y por supuesto al séptimo arte. ¿Quién podría olvidar la imagen icónica que creó Stanley Kubrick de The Shining donde vemos a un Jack Nicholson desquiciado, asomarse por la puerta que ha roto con un hacha?

¿Existe alguien que de niño no haya tenido miedo de las alcantarillas por culpa del payaso más siniestro? Sí, el autor ha conquistado por igual con sus obras que con sus adaptaciones, porque hasta los que huimos del género de terror, sabemos y reconocemos que rey sólo hay uno y se llama Stephen King.
¡Feliz cumpleaños, su señoría!

   
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