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En ‘American Pie’, Don Mclean recrea uno de los días más trágicos en la historia del rock. El 3 de febrero de 1959, una avioneta que despegó de Iowa se estrelló con tres jóvenes y prometedores músicos del rock, la estrella más brillante de esa constelación era Charles Hardin Holley, mejor conocido como Buddy Holly.

Hoy no conmemoramos la muerte del rockero, el día de hoy celebramos la vida de un músico nato, un hombre que nació junto con el rock y al que la vida, le jugó la más cruel de las bromas.

“I can still remember how, that music used to make me smile”.

Lentes de pasta, cabello engomado y una sonrisa de caballo; Buddy Holly creció y se transformó junto con el rock and roll. Su estilo musical es radiografía de los cincuentas, esa combinación entre rebeldía, inocencia y unas desesperadas ganas de huir de los suburbios americanos.

Buddy entendía la música como una explosión de alegría, su guitarra sonreía junto con él en cada presentación y a cada golpe de riff, enseñaba los dientes como Holly.

 

“Bad news on the doorstep. I couldn’t take one more step”.

Mínimos y escuetos cinco años de carrera le bastaron al cantante americano para regalarnos tres álbumes de estudio y sobre todo, para dejar una influencia descomunal en las décadas siguientes. The Beatles, The Beach Boys, The Kinks, The Animals, Elvis Costello, The Who…, aquí me podría quedar una hora alimentando la lista. El brazo de la influencia de Holly es tan largo, que basta ver a Rivers Cuomo -líder de Weezer-, para saber hasta dónde llegó el embrujo del rockero.

 

“That I could make those people dance and maybe they’d be happy for a while”.

“Si quieren sentir la energía de toda una época, cierren los ojos y recuerden una canción de los Beatles”. Aquella frase eterna de la hora de los Beatles, es cierta, pero incompleta. Yo agregaría: Si quieren escuchar la energía del rock and roll, escuchen una canción de Buddy Holly.  

‘Peggy Sue’, ‘Rave On’, ‘Everyday’, ‘Raining in my Heart’, ‘Not Fade Away’… Todas colorean a la perfección una era, un tiempo y una forma de ser.

“Something touched me deep inside,the day the music died”.

El día que Buddy Holly murió, la prensa lo definió como: “The day the music died”. No me toca a mí recordar aquella mañana de febrero, Don Mclean ya lo hizo a la perfección. Prefiero recordar el día que el músico llegó a nuestro mundo para poblarlo de notas, yo prefiero festejar el día que nació la música.

   
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