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¿De dónde venimos cuando llegamos al teatro? 

El teatro es muchas cosas más que aquel recinto de renombre, o que un escenario lleno de reflectores iluminando cada rincón de una sala al ritmo de una acogedora música. Hay muchas formas de llegar a él. Cada cuerpo en una butaca tiene su propia historia, una función al aire libre puede ser el primer acercamiento de aquella persona que observa desde lejos atrapado en alguna representación.

Quizás una actividad para llenar espacios de un horario fue el motivo en el que ya no hubo vuelta atrás para abandonar la idea de seguir indagando en el mundo del teatro; para perderle el miedo a exponer, para tener más confianza al caminar, por la obra escolar que presenciamos obligatoriamente o por la novela favorita de la adolescencia que impregnó las ganas de querer actuar. Por la razón que sea, cada 27 de marzo, el día mundial del teatro se llega a sentir propio. 

Lizbeth Vargas. Fotografía: Luis Santiago. 

 En tiempos de pandemia también existen muchas razones para festejar la transformación de los proyectos teatrales a poco más de un año del confinamiento. Ahora el teatro se mueve a donde queramos con tan solo mover la pantalla de lugar. El arte escénico está reforzando los canales que pocas veces habían sido explorados para seguir contando historias, buscando en qué otros territorios virtuales hay espectadoras/res dispuestos a observar.

Festejamos y conmemoramos la historia de la disciplina sin apegarnos a las antiguas formas de concebir este arte, cada 27 de marzo y cualquier día del año existe la oportunidad para reflexionar acerca de lo que se ha aprendido en torno al teatro. Es válido y más que adecuado reescribir aquello que no tuvo lugar en su momento, dejar que las barreras pierdan el soporte para dejar entrar nuevas historias, conocer aquellos nombres que fueron empujados a la oscuridad en la dramaturgia, actuación, en la crítica o dirección. 

Es importante destacar que cuando se habla de teatro no se habla únicamente de las caras en los programas de mano o en la foto de publicidad; el teatro alberga muchas manos y nombres que los que puedan recordarse en los agradecimientos, sin olvidar que también se encuentra en lugares alejados de una gran ciudad. El teatro existe donde haya gente dispuesta a hacerlo.

“El Atentado” de Jorge Irbangüengoitia. Compañía TUA. Dirección Fernando Morales. Fotografía Carlos Urbina
   
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