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México posee una riqueza antropológica invaluable, civilizaciones como los mayas, zapotecas, olmecas, chichimecas, mexicas, purépecha, tolteca, teotihuacana, sólo por mencionar algunas, son el origen de nuestro país; para mostrar al mundo los tesoros, esplendor, arte y legado, era necesario un recinto que estuviera a la altura de las civilizaciones que alguna vez habitaron estas tierras. 

Fue así que en 1962 comenzó la construcción del Museo Nacional de Antropología, obra a cargo del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, transcurridos dos años, el 17 de septiembre de 1964 se inauguró el recinto; el entonces Presidente de la República Adolfo López Mateo, mencionó estas palabras:

El pueblo mexicano levanta este monumento en honor de las admirables culturas que florecieron durante la era precolombina en regiones que son, ahora, territorio de la República. Frente a los testimonios de aquellas culturas el México de hoy rinde homenaje al México indígena en cuyo ejemplo reconoce características de su originalidad nacional.

El Museo Nacional de Antropología, tiene el objetivo de conceptualizar y representar a lo indígena, así como registrar, conservar, restaurar y exhibir las colecciones arqueológicas y etnográficas del país; desde su inauguración, hace 57 años, se han exhibido piezas únicas de los pueblos de Mesoamérica. El museo, es el más grande de América Latina y una de las obras más importantes de la museografía mundial, cuenta con 22 salas de exposición permanente, 2 de exposiciones temporales y alberga una de las colecciones más grandes a nivel mundial.

El recinto resguarda los tesoros prehispánicos más preciados del país, realizar una visita es viajar al pasado, gozar de una valiosa colección arqueológica que resultará en un significativo aprendizaje; recorrer las salas es adentrarse a los tiempos de gloria y esplendor de las civilizaciones que estuvieron antes que nosotros. En el museo podemos encontrar piezas como:

Piedra del Sol

La pieza más valiosa del museo y uno de los monolitos más antiguos de la cultura mexica. Mide 3.6 metros de diámetro, pesa 24 toneladas, fue hallado en 1479. Se caracteriza por los relieves, como el disco que representa el Quinto Sol; la escultura resume la vida e ideas de esta cultura sobre el tiempo y espacio.

Atlante de Tula

El pueblo de Tula, Hidalgo alberga las ruinas de la civilización Tolteca. La zona arqueológica posee una serie de guerreros de 4.6 metros de altura hechos con cuatro bloques de piedra. Pero basta con visitar el Museo de Antropóloga para observar a uno de estos atlantes.

Máscara de Pakal

Tocado con el que fue sepultado el Rey Pakal, gobernante de la Ciudad de Palenque. Hecho de jade, para los mayas la piedra representaba el poder y la creencia es que la máscara ayudaría al monarca a pasar el inframundo. La pieza fue encontrada en 1952 y exhibida en el museo desde 1964.

Coatlicue

Una de las grandes piezas artísticas de los mexicas. Es la representación de la “Madre de todos los dioses”. Su belleza está en los detalles, se puede observar una cabeza de serpiente o un collar de corazones; en esta escultura es posible ver algo que con anterioridad pudo pasar inadvertido.

Escultura con rostro de la muerte

Esta escultura pertenece a los toltecas, civilización que rendía culto a la muerte; mediante este disco de piedra que tiene un cráneo en el centro queda de manifiesto. La pieza representa al sol, que sale por oriente y se mete al poniente, además simboliza el movimiento del astro y su relación con el día y la noche.

El Museo Nacional de Antropóloga, no sólo resguarda tesoros arqueológicos y etnográficos, también es la casa de murales de artistas como Rufino Tamayo, Jorge González Camarena, Leonora Carrington, Pablo O’Higgins, entre otros. Además, posee una vasta colección de libros en su Biblioteca Nacional de Antropología; cabe mencionar que en el patio central se realiza, año con año, la Feria del Libro de Antropología e Historia.

Pedro Ramírez Vázquez consideraba que el museo debía alejarse de las grandes galerías; para ello, tomó como idea el Cuadrángulo de las Monjas, en Uxmal. Fue así como ideó edificios alrededor de un patio central; dando autonomía a cada uno, pero al mismo tiempo, teniendo una conexión. El diseño fue moderno y de impacto mundial, para las salas contempló alturas diferentes: tres metros y medio en la sección de antecedentes, y seis en donde se exhibirán los grandes logros culturales.

La zona elegida para la construcción, fue el Bosque de Chapultepec, en la Ciudad de México; ahí se erigió el Museo Nacional de Antropología y descansa uno de los acervos arqueológicos más ricos del mundo. Caminar por las salas, es realizar un viaje en el espacio tiempo, echar a andar la imaginación y admirar la grandeza de los pueblos que habitaron Mesoamérica, desde el Altiplano Central, pasando por Valle de México, la Costa del Golfo, la Península de Yucatán, Occidente, el Istmo de Tehuantepec, hasta las civilizaciones del Norte.

   
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