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Cuando partículas subatómicas emitidas por el viento solar chocan contra el campo magnético de la Tierra, se originan luces brillantes que adornan los cielos del norte. Los científicos, en un arranque de genialidad literaria, denominaron a este fenómeno como aurora boreal.

Pero, ¿qué tiene que ver este fenómeno natural con el concierto de la cantante Natalia Lafourcade? Básicamente, me ayuda a recordar que los espectáculos más bellos pueden provenir de las cosas más pequeñas.

El concierto de la cantante mexicana inició casi de forma imperceptible. Lafourcade luce pequeña, indefensa, casi infantil parada en el escenario, de repente, su voz ilumina el escenario de forma abrumadora. Hacen falta muy pocos segundos de ‘Vámonos Negrito’ para estar seguros de que ha valido la pena asistir al show.

Para los que idolatramos Hasta la Raíz, el último álbum de Lafourcade, la siguiente parte del concierto se vuelve reveladora. Pocas veces una artista tan joven ha entendido tan bien el concepto de nostalgia, su música es un homenaje a todo aquello que hemos dejado en el camino, a todo lo que hemos perdido, a las personas que han dejado nuestra vida para nunca regresar. Pero sobre todo, nos ayuda a valorar aquellas personas que siguen ahí sin importar las peleas,  que continúan a tu lado tomando una copa, mirando una película o asistiendo a un concierto… “No habrá manera mi rayo de luna que tú te vayas”.

Lafourcade deja de lado la melancolía para retomar los éxitos de su época más precoz. ‘En el 2000’, ‘Amarte duele’ o ‘Un pato’ suenan divertidas y juguetonas. Nos demuestran que la cantante ha madurado, pero también, nos enseñan que crecer no significa olvidar tus orígenes.

Los homenajes no podrían pasar de largo, Lafourcade ha demostrado su maestría para apoderarse de grandes canciones ajenas. Con gran aplomo, hace suyas composiciones legendarias de dos monstruos de la música mexicana. Agustín Lara y Juan Gabriel aplaudirían de pie la demostración.

Con un público entregado, la artista entró en una comodidad contagiosa, irradiando ternura, naturalidad y sobre todo, temple absoluto. Natalia Lafourcade es una cantante consolidada.

Hacia el final de su recital, la mexicana dio una prueba de su incansable evolución. ‘Tú me acostumbraste’, ‘Soledad y el mar’ y ‘Tú sí sabes quererme’; nos dieron muestra del camino que tomará la música de la cantante, un sendero lleno de bolero, tradición y el incomparable estilo de una artista con voz propia.

La aurora boreal es un evento sumamente raro, se requiere una combinación inmejorable de ubicación y suerte para poderla presenciar. El próximo 17 de marzo Natalia Lafourcade ofrecerá su último concierto en la Ciudad de México y para verla, sólo deben correr a comprar su boleto. Les puedo asegurar que verán luces del norte en el Teatro Metropolitan.

   
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