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9:30 pm, la melena plateada y la cara agrietada se asomaron en el escenario del Foro Sol, ‘Speak to me’ abrió una de las noches más sagradas en la historia de los conciertos capitalinos.

‘Breathe’ continuó con el ritual, su interminable slide de guitarra fracturó la noche, hirió de manera consciente a miles de espectadores. Roger Waters dio inicio a su setlist con segmentos de The Dark Side of the Moon: a ‘Breathe’ le siguieron ‘Time’, ‘The Great Gig in the Sky’ y ‘Money’, todas ellas extraídas del álbum estrella de Pink Floyd, la pesadilla de Oz, el lado oscuro de la luna…

Con ‘Us and Them’, pudimos ver los primeros vestigios de una producción bestial. Sí, Waters es una bestia a la hora de planificar sus shows, no se guarda nada. Las miradas quedaron atónitas ante imágenes que poco a poco se convirtieron en animaciones dejando claro que no estábamos ante un espectáculo convencional.

Si los ojos apenas podían imaginar lo que veían, los oídos quedaron incrédulos, Waters presentó uno de los mejores espectáculos sonoros de la historia del rock en vivo; envolvente, realista, teatral, cinematográfico, todo adjetivo cabe en la ingeniería musical del bajista de Floyd. Un carnaval de voces, notas, gritos y cantos que venían de todas partes y que por momentos, jugaban con la percepción sensorial y cordura.

Con ‘Fearless’, Waters cerró el segmento de The Dark Side… e inició una emotiva reproducción del álbum Wish You Were Here: “Remember when you were young, you shone like the sun”, así recordó Waters a Syd Barrett con una versión extendida de ‘Shine on your Crazy Diamond’; le siguieron una potente ‘Welcome to the Machine’, ‘Have a Cigar’ y la siempre hermosa, la siempre triste ‘Wish You Were Here’, con la cual cerró otro segmento discográfico de antología.

Aquí nos detenemos para hablar de uno de los momentos más grandes que he vivido en un concierto de rock, el escenario de Roger Waters se iluminó para representar la portada de Animals, la fábrica exhaló la humareda y comenzó a sonar ‘Pigs on the Wig (Part 1)’, voltee la mirada por un momento y  mi acompañante me dijo con voz emocionada: “mira”. Era el mítico cerdo volador de Pink Floyd paseándose por el cielo nublado, pintarrajeado con algunas de las consignas más sensibles de la sociedad, mostrando a los cuatro vientos, algunas de las heridas más profundas del México actual: “Fue el Estado”, “Nos faltan 43”, “Vivos se los llevaron”…

Independientemente del toque político que tuvo el segmento de Animals, se debe resaltar la grandeza, la locura, el riesgo, la genialidad de Waters para crear el concepto de su espectáculo alrededor de Animals, un álbum complejo en todos los sentidos: en su producción, en su interpretación, en su ideología. Con ‘Dogs’, llegó el mejor momento de la noche.

Después de la épica representación de la fauna “pinkfloydiana”, Waters se dedicó a tocar The Wall, sí ‘Another Brick in the Wall (Part 2)’ es la canción que todos conocen, la única que se coreó al unísono y sí, es el cliché musical de Pink Floyd, nada de eso importó cuando empezó a sonar el bajo, escuchar ‘Another Brick in the Wall (Part 2)’ en vivo es algo que debes hacer antes de morir.

Con las enfurecidas ‘Run Like Hell’ y ‘Brain Damage’, además de una versión de ‘Mother’ al borde de la lágrima, cerraba el recital, pero el mago tenía un conejo más en el sombrero, en el encore, Roger Waters tomó el micrófono para leer una carta, en un español tropezado se dirigió al gobierno mexicano para pedir por las vidas de los desaparecidos. Más allá de las mentadas de madre a Trump o la petición de renuncia al Presidente -del cual no vale la pena hablar-, Waters nos introdujo en un ejercicio de memoria, de crítica y de sensibilidad que coronó de forma hermosa al interpretar ‘Bring the Boys Back Home’.

Así cerró una noche inolvidable, de enamoramiento para sus fans más acérrimos, de reconciliación para aquellos que no convivían con la personalidad de Waters y de grandioso descubrimiento para aquellos que no lo conocían.

Sr. Roger no bromeaba cuando dijo que venía a tocar lo mejor de Pink Floyd.

Me gustaría describirles cuál fue la canción que terminó el concierto, pero se me acabaron los adjetivos y no hay halago que le haga justicia así que sólo les puedo decir, escuchen…

Hello, (hello, hello)

Is there anybody in there?

   
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